La incógnita Araujo

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El futbolista argentino se retiró el pasado miércoles de la sesión de trabajo y en el día de ayer tampoco participó en el entrenamiento que se llevó a cabo en el Estadio de Gran Canaria por un golpe en el isquiotibial. Aun así, pudo finalizar el entrenamiento de hoy sin problemas y estará para el domingo, pero ¿tendrá la cabeza donde tiene que tenerla para ayudar?

¿Dónde está el ‘Chino‘? Esa es la gran pregunta a pocos días de que la UD afronte uno de esos partidos muy importantes. De cuerpo, ha estado ejercitándose con el resto de sus compañeros, teniendo en cuenta que ha tenido un pequeño problema en el isquio que le impidió completar la sesión del miércoles y no pisó el césped ayer jueves. Sin embargo, de mente quizás no ha estado donde debería tal como han contado sus compañeros y un Paco Herrera que alardea de haber conseguido centrar al jugador.

Lo cierto es que el delantero ha perdido claramente peso en las alineaciones después de las Navidades. Los cantos de sirena sobre una posible salida y su extra de vacaciones le llevaron a ocupar un rol de suplente todavía no ha sido capaz de revertir. Clave en este nuevo escenario es la ya famosa frase que señalaba que el ’10’ no «tenía la cabeza aquí», algo que tanto el club como el futbolistas deberían tener ya solucionado.

Si cogen las palabras de Herrera al pie de la letra, Araujo estaría listo para el partido del domingo sin ningún tipo de problema, aunque las molestias que ha arrastrado durante los últimos días le vayan a obligar a partir, otra vez, desde el banquillo. Aun así, es evidente que existe una especie de runrún sobre la figura del argentino que no se marcha y que le tiene en un punto muerto del que debe salir para ayudar a la UD.

Comprometido y centrado, el ‘Chino‘ ha demostrado que es una pieza básica para que Las Palmas pueda optar a salir de la zona media de la tabla, siendo mejor opción para ocupar la banda que un Rafa Mir obligado a ejercer de extremo siendo mejor rematador. A pesar de ello, su situación deja ciertas dudas que debe ser el propio jugador el que las disipe saltando al césped de La Rosaleda a comerse el partido.

Despejar la incógnita Araujo es la siguiente misión de un Paco Herrera que necesita de la mejor versión del delantero para mejorar sus números y para conseguir que la UD no acabe fracasando en su intento de remontada.