La inversión en la reforma del Estadio de Gran Canaria podría sobrepasar un 60% la estimación inicial, hasta los 160 millones de euros. En ese contexto aparece la inversión privada con un acuerdo que podría ser histórico para la UD Las Palmas y la institución insular.
El proyecto de remodelación del Estadio de Gran Canaria de cara al Mundial 2030 enfrenta una revisión presupuestaria de calado. El coste total de la obra asciende ahora a 160 millones de euros, según informa Atlántico Hoy, una cifra que supera ampliamente la horquilla de entre 101 y 107 millones que se manejaba en los cálculos iniciales.
El motivo del encarecimiento tiene una explicación técnica: los estudios realizados sobre la estructura del estadio han revelado que el estado real del recinto exige demoler más de lo que se había previsto en un primer momento, lo que ha obligado a rehacer la planificación económica del proyecto.
La UD Las Palmas, socio clave de la reforma con un Convenio por firmar
En este nuevo marco financiero, la UD Las Palmas participará con una aportación de 60 millones de euros, lo que representa el 37,5% del coste total. El acuerdo entre el Cabildo de Gran Canaria —propietario del estadio— y el club que preside Miguel Ángel Ramírez se hará oficial este semana. Precisamente este lunes emisarios de la FIFA están en Gran Canaria para evaluar los avances burocráticos y definición de planes para que el Estadio llegue en perfectas condiciones a 2030.
El papel del club en este proyecto va más allá del desembolso económico. El pacto incluye, según la citada información, que la UD Las Palmas pase a gestionar el Estadio de Gran Canaria tras la finalización de las obras, asumiendo así el control de un recinto que aspira a convertirse en mucho más que una instalación deportiva.
Otro punto importante es el Convenio entre el Cabildo y la UD Las Palmas, que finaliza el próximo 30 de junio de 2027. El mismo requiere una actualización después de 20 años de vigencia, con precios actuales y la definición de un nuevo rol: la UD Las Palmas no sólo utilizará el recinto, también lo explotará comercialmente.

Un estadio activo los 365 días del año
La visión que subyace al acuerdo apunta a transformar el estadio en un espacio con actividad diaria y capacidad de generar ingresos de forma continua. El nuevo diseño contempla áreas destinadas a congresos, restauración, gimnasios y zonas comerciales, así como la posibilidad de albergar grandes eventos como conciertos, festivales o encuentros corporativos. Un modelo ya consolidado en los grandes recintos europeos que la entidad amarilla quiere importar a Gran Canaria.
45.000 espectadores y gradas más cerca del césped
La remodelación transformará de raíz el estadio inaugurado en 2003. Las gradas se acercarán al terreno de juego para mejorar la experiencia del espectador, y el aforo se ampliará hasta aproximadamente 45.000 localidades, por encima del mínimo de 40.000 que exige la FIFA para que un recinto pueda ser sede mundialista.
El proyecto contempla además una solución inteligente para después del torneo: una parte del anillo superior de la Grada Curva será desmontable, lo que permitirá ajustar la capacidad del estadio a la realidad de la competición doméstica una vez concluida la cita mundialista que compartirán España, Portugal y Marruecos.












