ESPECIAL LA NUBE | ESTADIO DE GRAN CANARIA 2030: El Estadio del Futuro | La remodelación integral del Estadio de Gran Canaria no se limita a cambiar su imagen, acercar las gradas al césped o ampliar los espacios de explotación. La documentación técnica incorpora objetivos ambientales concretos para reducir el consumo energético y elevar el peso de las energías renovables. Sin embargo, conviene separar las metas previstas en el proyecto de los resultados que solo podrán comprobarse cuando la obra esté ejecutada y certificada.
El Estadio de Gran Canaria quiere convertirse en uno de los mejores estadios de España y Europa. En este especial vamos a repasar los datos más interesantes de la licitación del Cabildo de Gran Canaria para la reforma y ampliación del recinto de Siete Palmas. L35, el estudio de arquitectura que logró la licitación del proyecto, ha diseñado un estadio de vanguardia para ser sede del Mundial de fútbol 2030.
Este serial de artículos para entender la dimensión de una obra que cambiará el aspecto de las infraestructuras deportivas en Gran Canaria.
Capítulo 2: La sostenibilidad
Una demanda energética por debajo de 60 kWh por metro cuadrado y año
Entre los objetivos recogidos en la licitación de la reforma y ampliación del Estadio de Gran Canaria figura limitar la demanda energética del recinto a un máximo de 60 kWh por metro cuadrado y año. El proyecto también plantea una reducción superior al 30% respecto al escenario de referencia. Son compromisos de diseño que afectan al conjunto del edificio: envolvente, iluminación, climatización, ventilación, producción de agua caliente y gestión técnica de las instalaciones.
La clave estará en que esas previsiones se traduzcan después en un comportamiento real medible. El consumo de un estadio depende tanto de la calidad de sus sistemas como de la intensidad de uso, la celebración de eventos, los horarios, la ocupación de las distintas zonas y el mantenimiento. Por eso, las cifras del proyecto deben entenderse hoy como objetivos y no como ahorros ya obtenidos.
Una instalación fotovoltaica de 2,5 MWp
La gran cubierta se concibe también como una superficie de producción eléctrica. La documentación contempla una potencia fotovoltaica aproximada de 2,5 MWp (Megawatt peak), una escala relevante para un equipamiento deportivo de estas características. La energía generada se destinaría prioritariamente al autoconsumo del propio Estadio de Gran Canaria, reduciendo la electricidad demandada a la red.
El objetivo global fija una aportación renovable de autoconsumo igual o superior al 45%. No significa que el recinto vaya a funcionar de manera autónoma ni que todos los consumos de un día de partido puedan cubrirse únicamente con los paneles. La producción solar varía durante el día y el año, mientras que los mayores picos de demanda pueden coincidir con encuentros nocturnos. El diseño definitivo de inversores, almacenamiento —si lo hubiera—, conexiones y gestión de cargas será determinante para acercarse a esa meta.
El captanieblas: una idea biomimética
Uno de los elementos más llamativos estudiados para el futuro estadio es un sistema biomimético de captación de niebla. La propuesta describe módulos de malla situados en la zona de cubierta o coronación capaces de interceptar las pequeñas gotas de agua transportadas por el aire del norte, conocido en Canarias como viento alisio. El agua recogida pasaría por procesos de filtración y decantación antes de almacenarse para posibles usos no potables, principalmente el riego.
La idea conecta el edificio con una tecnología especialmente sugerente para Gran Canaria y busca aprovechar un recurso atmosférico sin recurrir a la red convencional.
Fuera del contrato actual
La propia memoria deja constancia de que el desarrollo del sistema captanieblas queda excluido del contrato actual y se remite a una futura licitación específica en esa materia. Esa precisión es importante: el concepto forma parte del horizonte ambiental del nuevo Estadio de Gran Canaria, pero todavía necesita un expediente específico, definición técnica, presupuesto, adjudicación e integración con las instalaciones que finalmente se ejecuten.
Por tanto, no puede presentarse hoy como una prestación garantizada de la remodelación. Su posible incorporación dependerá de decisiones posteriores de los técnicos, la empresa ganadora de la licitación y de la viabilidad técnica y económica que se acredite en ese procedimiento.
Qué está documentado y qué falta por demostrar
El proyecto sí documenta objetivos ambiciosos: 2,5 MWp de potencia solar, al menos un 45% de autoconsumo renovable, una demanda por debajo de 60 kWh por metro cuadrado y año y una reducción de consumo superior al 30%. Son referencias claras para evaluar el resultado final.
Lo pendiente será comprobar la potencia realmente instalada, la producción anual, el porcentaje efectivo de autoconsumo y el rendimiento global una vez que el estadio entre en funcionamiento. En el caso del captanieblas, el paso previo es todavía más básico: que se convoque y adjudique la licitación específica que permita convertir la idea en una instalación real.

Este artículo es parte de un especial de udlaspalmas.NET acerca del nuevo Estadio de Gran Canaria. Todos los días hasta la finalización de la fase de presentación de ofertas a la licitación –11 de septiembre– se ofrecerá información detallada del pliego, para un mejor entendimiento de la obra que cambiará el devenir de las infraestructuras deportivas de Canarias. Las fuentes consultadas son fuentes públicas.
Fuentes: memoria y anexos energéticos del proyecto de remodelación integral del Estadio de Gran Canaria, incluidos los documentos de ahorro de energía, certificación energética y estudio del sistema biomimético de captación de niebla.













