Sección principal del foro donde se debate la actualidad del club y del primer equipo amarillo. La Unión Deportiva Las Palmas es nuestra razón de ser, opina en el punto de encuentro de la afición más concurrido de Internet.
Fecha: Miércoles 10 de junio de 2026 Hora: 20.00 TV:LaLiga TV Hypermotion Estadio: La Rosaleda Tipo: Play-Off de Ascenso a Primera División, semifinal, partido de vuelta
:: El rival
Nombre: Málaga Club de Fútbol Web:http://www.malagacf.com Último partido: Las Palmas 0-1 Málaga (partido de ida)
:: El árbitro
Nombre: Rafael SÁNCHEZ (Murcia, 19/01/1991) Comité: Murciano Antecedentes de la temporada: Dirigió el encuentro de la J25 contra el Burgos con empate (0-0) y en la J37 contra el Cádiz con victoria (1-2) Estadísticas de la temporada: Ha dirigido 22 partidos de Liga, con 10 victorias locales, 5 empates y 7 victorias visitantes. La media de tarjetas es de 4,59 amarillas y 0,27 rojas por partido
Salimos con la pachorra del domingo y ni duramos un milisegundo sin hacer el ridículo que es el plan del partido visto lo visto, hasta siento que habría que ir pensando ya la próxima temporada, porque ni en sueños vamos a levantar un 0-1, si el equipo fuera otro no estaría diciendo esto, pero bueno...las peras son las peras.
Que diferencia la mentalidad de ambos entrenadores, Funes declarando que no concibe otra manera de entender el fútbol que atacar y atacar e ir a meter goles y Luis García diciendo que no hay que volverse locos que hay 90 minutos para meter un gol y forzar la prórroga como si eso fuera un triunfo para él. Entrenador acabadísimo, malo malo malo...
Estoy 99% convencido de que mañana me voy a llevar otro chasco, pero no concibo no ilusionarme durante estas 24 horas. Vamos UD!!! Somos capaces de todo, de lo mejor y lo peor, siempre, así que vamos a intentar dar la sorpresa, y si no podemos, pues pasado analizamos entre todos.
Estuve en Cádiz y el árbitro a pesar de comerse un penalti a favor nuestra me gustó y lo hizo bien. Buen árbitro para jugar fuera. Espero no tragarme mis palabras. A algo hay que agarrarse.
Voy a intentar aportar un poco de optimismo de cara a mañana, aunque reconozco que mi cabeza me dice otra cosa.
Es cierto que la situación invita al pesimismo. La dinámica del equipo ha sido muy negativa y todos estamos tocados después de tantos golpes. Pero si analizamos fríamente el último partido y dejamos a un lado las emociones, quizás haya más motivos para creer de los que pensamos.
Las estadísticas reflejan un encuentro mucho más igualado de lo que parece: 60% de posesión para la UD, más remates totales (12 frente a 11), más saques de esquina (4 frente a 2) y unas ocasiones claras bastante equilibradas (2 frente a 3). No son números de un equipo arrollado ni de un rival infinitamente superior.
Sí, el Málaga mostró más oficio y una estructura de equipo más trabajada. Pero sinceramente, no vi una diferencia tan grande sobre el césped. De hecho, considero que el empate habría sido un resultado bastante justo.
Además, conviene recordar cómo llega el gol. Nace de una acción puntual, de un error individual de E. Clemente al perder el balón fuera de su zona. A partir de ahí se produce una jugada en la que también intervienen varios factores: un resbalón en el remate, un rechace favorable y el acierto de un rival que aprovecha la ocasión. Mérito del Málaga, por supuesto, pero también una acción donde la fortuna tuvo su cuota de protagonismo.
Muchos recordarán el paradón de Horkas, pero nosotros también tuvimos la oportunidad de Iker Bravo. El partido pudo caer para cualquiera de los dos lados.
Por eso no me parece tan descabellado pensar que mañana pueda ser nuestro día. Que el fútbol, tan imprevisible como siempre, nos devuelva algo de lo que nos ha quitado durante la temporada. Que el balón quiera entrar. Que el equipo recupere por una tarde aquella personalidad y fortaleza que mostró al inicio del campeonato. Que veamos a once jugadores correr, pelear y dejarse el alma en cada acción.
¿Es difícil? Sin duda.
¿Es improbable? Quizás.
Pero el "no" ya lo tenemos. Ahora toca aferrarse a la pequeña posibilidad de que, por una vez, la historia juegue a nuestro favor.