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Transcurría el minuto 30 de la primera parte y el partido estaba cuesta arriba con un doloroso (1-2) que no hacía justicia a lo visto sobre el campo, pero sí ponía el dedo en la llaga en los errores clamorosos de la retaguardia amarilla. El equipo se movía bien sobre el tapete del Gran Canaria, la tocaba con elegancia y hacía disfrutar a los espectadores como hacía mucho tiempo que no se hacía por estos lares.
Aún con el marcador en contra los amarillos no se desmoronaron en ningún momento y fieles a la filosofía implantada por Paco Jémez continuaban raseando el esférico hasta encontrar un hueco por el que llevar el balón a las redes contrarias. En una de estas jugadas una internada individual de Jonathan Viera es cazada por un defensa contrario y el colegiado señala una falta directa a pocos metros del borde del área del Nástic. Las miradas entre los futbolistas se multiplican buscando al héroe que quiera subirse al pedestal del gol. Lejos queda el recuerdo de Nauzet Alemán o el casi olvidado Pitu. Las Palmas no nos acostumbra a marcar goles de libre directo.
El balón colocado milimétricamente por el bueno de Álvaro Cejudo alcanza una potencia descomunal hasta colocarse por la escuadra derecha de la portería Tarraconense. El cancerbero visitante casi ni la vio pasar. El gol rompió el silencio del miedo y la euforia de la grada se contagió en la joven plantilla que corrió al unísono a abrazarse con todo el banquillo. Allí estaban todos celebrando el golazo con Paco Jémez y el resto de compañeros, en la banda de la caseta local, en propio campo, y con el Nástic predispuesto a sacar de centro lo antes posible y sentenciar de nuevo la alegría con otro gol justiciero que empañara la alegría canaria.
Y ahí aparece la veteranía de Javi Guerrero. No se abrazó a nadie. No acudió con sus compañeros a celebrar el tanto. Cerró los ojos, apretó los puños y se apostó inteligentemente en campo contrario para evitar el saque sorpresivo del Nástic mientras sus noveles compañeros celebraban el tanto del empate. Tirando de veteranía y saber estar, el máximo goleador de la pasada temporada observó silente la celebración del resto de sus compañeros.
Su participación tampoco pasó desapercibida. Ofreció veteranía y saber estar sobre el terreno de juego hasta encontrar la oportunidad que nunca debe perder un buen delantero. En el momento justo estuvo a la altura del partido y consiguió el gol de la victoria. Un gran premio para un profesional que todavía tiene mucho que decir en esta joven Unión Deportiva Las Palmas.



