Entre el Rifle y la pared, por Jesús IZQUIERDO

Jesús Izquierdo | 19 septiembre, 2012 | 17:32 |  

Todavía es pronto para que las alarmas y el derrotismo se apoderen de la atmósfera, pero la pésima imagen del equipo en Gerona ha manchado la institución a todos los niveles, y lo peor es que el hedor de tiempos pasados comienza a asomarse desde la nevera. Algo no funciona, eso está claro. Es pronto para mirar números, pero la forma de perder es lo que preocupa, tanto en Pío XII, como en la grada.

Desde Castellón Pandiani apunta con el láser de su rifle al grancanario escudo de Unión Deportiva. Lobera comienza a sentir la presión de un banquillo más que exigente. Algunos jugadores son señalados, y la afición mira hacia el palco recordando el mensaje de principios de temporada.

El ridículo vivido en Gerona se ha sumado a la decepción sufrida hace dos semanas ante el Alcorcón y la derrota en Elche. El bálsamo de la Copa se ha quedado en un chupito que ayudó a digerir dos derrotas, pero que es insuficiente para saciar la sed de una plantilla que, sobrada de aptitud, ha demostrado una alarmante falta de actitud en el inicio de Liga. Una actitud latente en el número de goles —segundo equipo más goleado— y en la forma de encajarlos. La indolencia futbolística se nota además en el número de goles a favor —solo cuatro— siendo el segundo equipo menos anotador.

Lobera no ha comenzado con buen pie. El tiki-taka ha calado en el mensaje, pero no en la práctica y, los jugadores, en su déjà vu particular, emulan los peores partidos de las últimas temporadas. La foto de las cinco primeras jornadas ha sido la de unos avegonzados futbolistas mirando el césped, mientras la grada agita pañuelos blancos con caras de desilusión.

Mientras la ilusión inicial se disipa, el Villarreal carga balas y afina su puntería. Con malos datos y peores sensaciones, Las Palmas se encuentra entre el rifle y la pared.

 

por Jesús Izquierdo
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