Un fortín de fácil acceso

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Vista del Estadio de Gran Canaria desde la grada Tribuna / Mykel

Desde el traslado al Estadio de Gran Canaria la Unión Deportiva Las Palmas ha perdido el aura de equipo inexpugnable en su propia isla. Este tópico que históricamente se ha atribuido al club amarillo se desmorona a pasos agigantados. La mudanza al recinto de Siete Palmas ha sido devastadora para las estadísticas como local de los grancanarios, empeñados en las últimas campañas en normalizar una situación antes inexistente. Que los foráneos se lleven réditos del Gran Canaria comienza a ser una alarmante costumbre.

El conjunto de Sergio Kresic, confeccionado para luchar por los puestos altos de la clasificación, está pagando cara su falta de confianza como local. Con tres victorias —Numancia, Albacete y Rayo Vallecano—, cinco empates —Real Sociedad, Hércules, Castellón, Villarreal B y Celta de Vigo— y dos derrotas —Levante y Real Murcia—, los amarillos han conseguido unos insuficientes 14 puntos como locales de los 26 que actualmente ostentan. Por lo cual, el conjunto grancanario ha dejado escapar un total de 16 puntos del recinto capitalino en la primera vuelta de la competición, y están lejos de su deseo de hacer del Gran Canaria un fortín invulnerable como lo fue el Estadio Insular en la 1999-2000 —el año de ascenso a Primera División—  donde se consiguieron 20 puntos en el mismo número de encuentros.

Especialmente sangrantes resultaron los partidos ante la Real Sociedad (1-1) y el Castellón (2-2). Los grancanarios, con numerosas ocasiones, merecieron la victoria en ambos encuentros que finalmente terminaron en tablas. De haberlas conseguido, con cuatro puntos más en su haber, el conjunto de Kresic estaría alimentando sus esperanzas más allá de la presente indefinición.

Un guarismo inferior al resto de cursos

Con todos los encuentros del primer tramo de la competición disputados en el Estadio de Gran Canaria, la Unión Deportiva Las Palmas acumula unas cifras inferiores  respecto al resto de campañas en Segunda División A en el recinto de Siete Palmas, a pesar que las expectativas creadas y la inversión realizada son ampliamente superiores.

Con Juan Manuel Rodríguez en el banquillo la UD logró completar su mejor campaña en el EGC / Mykel

En la temporada 2008-2009, con Juan Manuel Rodríguez en el banquillo —los dos últimos encuentros de la primera vuelta en casa los dirigió Javier Vidales— se lograron 16 puntos divididos en cinco victorias, cuatro empates y una derrota. El equipo finalizó la campaña en la 18ª posición, con el tándem Castellano-León capitaneando los designios amarillos desde el banquillo.

El curso 2007-2008 presenta unos guarismos similares a los actuales: 14 puntos en cuatro victorias, dos empates y cuatro derrotas. El tardío descubrimiento de Adrián Colunga y los fichajes invernales de Christian Fernández y Samuel mejorarían notablemente la trayectoria del equipo, que mostró su mejor cara con Juan Manuel Rodríguez como entrenador, logrando un meritorio octavo puesto al final de la liga.

El primer tramo de la temporada 2006-2007, por el contrario, ha sido el más beneficioso para los amarillos. Con cinco victorias, tres empates y dos derrotas, el equipo dirigido por Juanito consiguió 18 puntos en su vuelta a la Liga Adelante. Concluyó en la 18ª posición.

Tan sólo el curso 2003-2004, el del estreno en el Estadio de Gran Canaria, fue peor que el actual en cuanto a puntos conseguidos en los primeros diez encuentros como local. Los amarillos cedieron seis empates, mordieron el polvo en tres ocasiones y únicamente lograron una victoria. 9 puntos en total que produjeron que, a la postre, el club de Pío XII diera con sus huesos en la división de bronce del fútbol español.