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Desde que uno de los grandes capitanes amarillos en la década de los 90, Paquito Ortiz, dejara vacante el dorsal número 8 en la Unión Deportiva, son muchos los jugadores que han portado esa camiseta, siendo el grancanario Sergio Suárez el único que lo ha llevado en más de una temporada completa. Es el gafe del ‘8’.

En verano de 2001, después de haber firmado una muy respetable undécima posición en Primera División en su primer año tras el regreso de Las Palmas a la élite, Paquito Ortiz se despedía del equipo amarillo tras ocho temporadas. No sólo quedaba libre el brazalete de capitán que entonces heredaron Orlando Suárez y Paqui; quedó vacante el dorsal número 8 que durante el mismo número de temporadas había lucido Paquito en Segunda B, Segunda y Primera División. Un dorsal que desde entonces parece no tener dueño fijo.

Desde la temporada 2001-02 han sido hasta once los jugadores que han portado el dorsal 8 de la camiseta amarilla. Muy pocos de ellos acabaron cumpliendo las expectativas y dejando buen sabor de boca en su paso por el Club. El primero en heredar el dorsal de Paquito fue Pablo Lago. El asturiano fue uno de los jugadores que mejor rendimiento tuvo con ese número, siendo un futbolista clave en los planes de Fernando Vázquez y uno de los referentes de una UD que acabaría descendiendo a Segunda.

Paquito Ortiz
Paquito Ortiz

Tras el descenso en 2002 y con Josu Uribe en el banquillo, fue el brasileño Baiano quien llevó el ‘8’ a la espalda, también con un buen rendimiento anotando cinco goles —fue el cuarto máximo goleador del equipo junto a Pedro Vega— en los 34 partidos que disputó. Posteriormente, en una de las peores temporadas de la historia reciente de Las Palmas, que acabó con un nuevo descenso a Segunda B, fue Álex Castro quien se adueñó del dorsal, aunque sólo participó en 12 encuentros.

Las Palmas pasó dos años en el pozo de la categoría de bronce del fútbol español, donde tampoco hubo un dueño claro del dorsal 8. Tras la vuelta a la categoría de plata fue Fredi quien portó ese dorsal, aunque su temporada no fue buena y acabó abandonando el equipo al finalizar la campaña. En 2007 llegó Carlos Merino, pero el vasco no tuvo mejor suerte que su antecesor y también estuvo sólo un curso de amarillo, en la que disputó 13 partidos.

El gafe del ‘número 8’ parecía llamado a terminar en la temporada 2008-09, cuando uno de los hijos pródigos, Jorge Larena, volvía a la isla para tratar de cubrir el hueco dejado por Roberto Trashorras en el equipo. Sin embargo, y pese a ser un fijo en los planes tanto de Juan Manuel Rodríguez como Javier Vidales y Paco Castellano —este último sólo dirigió los últimos cuatro partidos—, el grancanario estuvo muy cuestionado y no terminó de marcar las diferencias. Al año siguiente intercambió su dorsal con Siro Darino, pero tampoco le fue mejor al argentino portando el número 8 y abandonó el Club al finalizar esa temporada.

Fue en la 2010-11 cuando ese dorsal encontró algo de estabilidad en Sergio Suárez, quien lo portó dos temporadas y media. El gemelo fue uno de los grandes beneficiados con el relevo en el banquillo con la llegada de Juan Manuel Rodríguez por Paco Jémez. Con el grancanario se asentó en el equipo y acabó la temporada con 6 goles. Sin embargo, la siguiente temporada no tuvo regularidad y acabó anotando tres goles en 13 partidos.

Sergio Suárez, con el dorsal 8
Sergio Suárez, con el dorsal 8

En verano de 2012 llegó Sergio Lobera al banquillo del Estadio de Gran Canaria, quien al principio contó con el gemelo aunque sin demasiada regularidad. La relación entre el mediapunta y el entrenador aragonés fue empeorando y Sergio Suárez acabó saliendo cedido al Mirandés en el mercado invernal. Su dorsal lo heredó Tato, que llegó en ese mismo periodo de fichajes para reforzar la delantera avalado por el técnico. El murciano comenzó de forma prometedora, sumando goles con facilidad. Sin embargo su acierto goleador no se mantuvo la siguiente temporada, 2013-14, y dejó de entrar en los planes de Lobera. Por ello, acabó desvinculándose de la UD para recalar en el Girona en enero de 2014.

Tato
Tato

En febrero del mismo año Las Palmas incorporó a Benja, quien pasó a llevar el dorsal 8. No obstante, el catalán, que llegaba tras una gravísima lesión de rodilla, no tuvo la continuidad deseada en el equipo amarillo, en el que sólo pudo participar en seis partidos entre liga y Copa del Rey y pese a contar en un principio para Paco Herrera en la pasada temporada. Benja salió cedido al Sabadell abriendo hueco a Alfredo Ortuño en el plantel amarillo. Pero el rendimiento del yeclano fue de más a menos y aunque anotó cuatro goles importantes en 17 partidos, siendo además de vital trascendencia en el tanto de Araujo que dio el ascenso ante el Zaragoza, no logró convencer a Paco Herrera y buscará una mayor regularidad esta temporada en el propio equipo maño.

En esta presente temporada del regreso a la élite del fútbol español, la UD actualmente tiene vacante el dorsal 8, ya que en el primer encuentro amistoso en Tunte todos los jugadores lucieron el dorsal que llevaban la pasada temporada. Pedro Bigas lució el 17, dorsal que llevaba en el Mallorca; y Carlos Gutiérrez el 12. Habrá que esperar al encuentro del próximo sábado en Tenerife para saber si el israelí Ofir Kriaf o alguna posible incorporación que pueda llegar antes de esa cita quien intente acabar con el gafe y triunfar portando el dorsal 8 con la UD Las Palmas.

Benja, en su presentación
Benja, en su presentación