Ahogados (63-69)

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Foto: ACB

El Herbalife Gran Canaria no pudo revalidar el título de Supercopa Endesa como anfitrión tras caer ante un Valencia que resurgió de sus cenizas gracias a un enorme San Emeterio y a una defensa sensacional. Los taronja crecieron tras el descanso y doblegaron a un equipo, el amarillo, al que le faltó consistencia.

No pudo ser. El sueño de repetir Supercopa se apagó. El Herbalife Gran Canaria se encontró ante un Valencia Basket que fue superior en la segunda parte y que, aupados por un San Emeterio que encendió la luz taronja, revivieron a un equipo que no estaba teniendo buenas sensaciones. Entre el buen hacer de San Eme, las canastas bajo aro de Dubljevic y las buenas decisiones tomadas por Erick Green hicieron el resto.

Pero el partido empezó igualado y con muy poco ritmo. Los dos equipos habían saltado a la pista respetándose muchísimo por encima de todo y se notaba. Ninguno tomó distancias en un primer periodo bastante poco vistoso, algo que el Granca cambiaría. La entrada de Paulí dio a los de Casimiro una mayor dosis de energía y el acierto del catalán catapultó a los amarillos, encontrando mejores sensaciones que su rival.

Sin embargo, todo cambió tras el descanso. El Granca volvió de vestuarios con una pájara muy importante y todo se torció. Valencia colocó una muralla impenetrable y San Emeterio se vistió de héroe en ataque para cambiar el partido. Los de Vidorreta se metieron en partido gracias al cántabro y todo volvió a apretarse, aunque serían los visitantes los que tomarían las riendas del marcador.

El Gran Canaria intentó sobreponerse y los puntos de Eriksson eran la mejor manera de intentar frenar a un Valencia que estaba funcionando como un reloj suizo. Con San Emeterio algo tocado, dio un paso al frente un Bojan Dubljevic que castigó mucho a un Luke Fischer algo verde para vérselas con un jugador como el montenegrino. El ’14’ taronja hizo estragos en la zona para que los suyos siguiesen liderando el encuentro.

Y cuando el partido llegaba a los instantes finales el Granca no estuvo fino en el rebote, concedió muchas segundas oportunidad y eso sólo le complicaba las cosas. El tiempo corría en su contra y Valencia se hacía fuerte desde ese dominio de los rechaces. Además, cuando el Granca volvió a acotar distancias, Erick Green se puso el disfraz de killer y aniquiló a los amarillos con canastas decisivas.

Al final, el Herbalife Gran Canaria luchó contra el Valencia y contra sí mismo para conseguir repetir un título que habría sido histórico, pero los taronja fueron mejores tras el paso por los vestuarios y por eso terminaron conquista esta Supercopa.