La desidia de Tana

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Foto: Gabriel Jiménez (udlapalmas.NET)

El centrocampista de San Cristóbal disputó su primer partido después de verse relegado a la grada por Paco Jémez durante dos partidos y su actuación dejó bastante que desear. De hecho, fue despedido entre pitos por el aficionado. 

En sus riquísimas narraciones que realizaba Andrés Montes durante su etapa en Canal Plus había frases variopintas y expresiones inigualables que hacían del partido NBA de turno una delicia. Una de las más empleadas por el ya añorado periodista era la de “Este jugador es del club de dejarse llevar”, haciendo referencia a aquellos jugadores que, por una razón u otra, parecía o hacían entender que prácticamente todo les daba igual.

Muy probablemente, el choque que ayer cuajó Tana ante la Real Sociedad tenga mucho que ver con esa frase y pueda ser definido con la misma. El centrocampista venía de quedarse en la grada durante dos semanas consecutivas y su equipo le necesitaba, una cuestión que atiende tanto a su calidad como a su designación como sustituto de Viera, pero la realidad volvió a mostrar que cuando uno no quiere, da igual que lo intente.

Sin correr, cometiendo errores a diestro y siniestro, sin apenas aparecer, sin generar ocasiones de gol, sin combinar con sus compañeros… Su actuación fue un descalabro importante. Nada de lo que intentó, que fue más bien poco, le salió y a partir de ahí se fue hundiendo como el equipo. La desidia le consumió y ni siquiera el hecho de haber visto dos partidos muy lejos del césped le hicieron salir con energía.

Además, cuando corría el minuto 64 el cuarto árbitro levantó el cartelón con su número y encaminó su paseo hacia el banquillo, el Estadio de Gran Canaria castigó su desgana con una sonora pitada. De hecho, fue quizás el rapapolvo más estruendoso de la tarde.

Lo cierto es que Tana tuvo la oportunidad de cerrar bocas y de demostrar que Jémez se había equivocado dejándolo fuera para dos partidos importantísimos. El de San Cristóbal pudo haber dejado claro que la UD Las Palmas reclamaba su presencia cuando la permanencia estaba en juego, pero falló. La indolencia le jugó una mala pasada y lo que sí señaló fue que su sitio está, ahora mismo, en el club de dejarse llevar.

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