Álvaro Lemos: ataque, centros y potencia

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Foto: Selika

PERFIL | Álvaro Lemos, de 25 años y nacido en Santiago de Compostela, destacó desde sus inicios. En su momento, una de las promesas más importantes del fútbol gallego. Un extremo derecho profundo y con centro en carrera. Llamado a debutar con el R.C. Deportivo de A Coruña, donde se formó y destacó en categorías inferiores.

Parte del deportivismo solicitaba su ascenso al primer equipo. Una lesión en la pretemporada de 2013 con el primer equipo del Dépor aplazó su salto al profesionalismo. Se recupera y termina compitiendo en el último tramo de temporada con el filial deportivista, en Tercera División.

En la temporada 2014-2015, juega cedido en el principal equipo de su ciudad: la SD Compostela, en Segunda División B. Disputa 16 partidos y recupera sensaciones. Marca un golazo al Real Oviedo en San Lázaro después de un control magnífico y un golpeo sin apenas ángulo.

En 2015, Toni Otero, actual director deportivo de la UD Las Palmas, lo ficha para el Club Deportivo Lugo. Comienza con ficha del filial. En la quinta jornada, debuta en Segunda División en Leganés, donde también realizará su debut en Primera. Juega como lateral derecho, una posición novedosa para él, pero que, a la postre, será fundamental en el devenir de su carrera. Después, participa en momentos puntuales. Destaca en un partido en Tarragona como extremo. Desde la jornada 25, se gana un puesto como lateral derecho. De ahí, al final de temporada, es quizás el jugador más destacado del Lugo. Se gana la confianza absoluta del entrenador entonces, José Durán.

En el verano de 2016, ficha por el RC Celta de Vigo. Una salto cualitativo importante. Lógico que no fuera una contratación que ilusionase nominalmente al celtismo. Siendo ya un reconvertido lateral derecho, tenía muy complicado disputarle el puesto a un futbolista de la calidad, experiencia, oficio y equilibrio táctico de Hugo Mallo, el jugador más importante del Celta después de Iago Aspas. Además, Hugo es el capitán y, tras Iago, el futbolista más carismático de la plantilla.

Eduardo Berizzo apenas contó con él. En el inicio de temporada, rotó en las primeras jornadas de Europa League. Debutó en Liège siendo el jugador o de los jugadores más destacados. Berizzo, en contra de lo habitual, apostó aquel día por un defensa de tres centrales, donde Álvaro pudo competir con más profundidad, más en su estilo. Su mejor partido con la camiseta celeste. También jugó los dos partidos contra el Ajax de Ámsterdam en la fase de grupos. También compitió en un partido de Copa del Rey con la eliminatoria muy encarrilada en el partido de ida. En Liga, apenas cinco partidos. Debuta en enero en Leganés, donde marca un gol. Aprovecha la oportunidad porque Berizzo alinea aquel día a jugadores menos habituales, pues días después el Celta iba a luchar en Vitoria por clasificarse para la final de Copa. Jugó también partidos ligueros al final de temporada cuando el Celta estaba priorizando las semifinales de la Europa League. Cumplió sin sobresalir. Destacando siempre más en ataque en defensa.

Esta temporada se marcha cedido al Racing Club Lens, de la segunda división francesa. Compite en ocho partidos, seis de Liga y dos de Copa de la Liga. El Lens sustituye al entrenador y el escenario para Álvaro se modifica. Así, en enero, vuelve cedido al Lugo. Disputa dos partidos en febrero y termina jugando los últimos seis partidos como lateral derecho en defensa de dos centrales y como carrilero con tres centrales. No compite al nivel de su primera etapa en Lugo. Sufre defensivamente. Termina la temporada recuperando sensaciones en ataque llegando a línea de fondo y con centros notables. En la última jornada, por lesión de un compañero, termina jugando como central mostrando rapidez, una de sus principales virtudes.

Un futbolista muy potente, vertical y con un notable centro en carrera. Sufre, lógicamente, en defensa, porque los registros y conceptos defensivos los deberá ganar con el tiempo.

El fútbol canario es, por definición, técnico y de combinación. Álvaro se adaptará sin problema a este estilo. Además, cuenta con algo fundamental para poder competir positivamente: la confianza de Toni Otero, que lo fichó para el Club Deportivo Lugo en 2015 y nuevamente para la UD ahora en 2018. Otero trabajó como director de la cantera del Celta durante siete años. A buen seguro, sus informes fueron vinculantes para que el equipo celtiña lo fichase en 2016, aunque Toni Otero ya no trabajase en el club.

Conoce la categoría, tiene experiencia, virtudes y potencial. Todavía no ha alcanzado su techo. Con continuidad, será un lateral cada vez más completo.

Perfil elaborado por Millán Gómez