La UD, perdida y sin identidad

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Once de la UD en Alcorcón / LaLiga

La UD vive una crisis de identidad, en la que ya no se sabe cuáles son las características que definen el club. Ya no queda nada de aquella UD Las Palmas con ADN grancanario que para muchos fue uno de los grandes referentes del fútbol nacional. 

El pasado fin de semana Las Palmas cayó derrotada ante el Alcorcón por 2-0 y desaprovechó una clara ocasión de engancharse a los puestos altos. Sin embargo, esa no fue la única conclusión que se podía sacar del partido. Los amarillos jugaron sin ningún canario en el once y tan solo tuvo minutos Rubén Castro. Es una circunstancia que podría ser anecdótica, pero que esconde detrás la poca confianza que se ha tenido en la cantera grancanaria, de la cuál han tenido que salir muchos jugadores ante la falta de oportunidades.

En gran parte de la historia de la Unión Deportiva Las Palmas, se ha relacionado al equipo amarillo con una gran cantera que conseguía llevar a jugadores al primer equipo. En ningún momento se le cerró la puerta a otros futbolistas de fuera que pudiesen aportar y subir el nivel, pero había una base de canarios, que jugaban en el equipo. Con el paso de los años, esta práctica ha dejado de realizarse, sin dejar de contar con futbolistas canarios, pero sí sin dar opciones a los canteranos, que tienen que hacer auténticas maravillas para que sean jugadores a tener en cuenta.

El pasado fin de semana se volvió a reflejar que el equipo va dando pasos de gigantes hacía un camino en el que quedará poco de la UD que conocían los aficionados de los años 70, 80 o 90. Y es que, Rubén Castro salió al terreno de juego, pero en el banquillo quedaron Nauzet Pérez, Javi Castellano, Eric Curbelo y Aythami Artiles, siendo el isletero el único canario en participar en el encuentro. Esta circunstancia no se daba desde el 6 de mayo de 2018, cuando Paco Jémez alineó ante el Getafe a once futbolistas que no eran de la casa.

Por supuesto, no se trata de nacer en un sitio o en otro, sino de la identidad de un club, en el que cada vez quedan menos jugadores que algún día fueron aficionados del equipo, que sienten el equipo como algo suyo. Este no es el único motivo por el cuál ya no se reconoce a la UD. Lejos de los buenos o malos resultados, que siempre van acompañados de mejores o peores asistencias de público, una gran parte de la afición está desencantada con las decisiones del club desde hace años (no solo en materia deportiva) y una vez que ni siquiera lo que sucede en el césped puede tapar la crisis de identidad que se ha ido agrandando a lo largo de los años, el respetable ha comenzado a mostrar públicamente ese enfado. Con iniciativas que reclaman una UD en la que se fomente el orgullo de pertenencia y no solo el orgullo de los resultados, que no siempre acompañaran, como ocurre en la actualidad.