Una afición dividida, el postre más amargo del curso

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Foto: Ultra Naciente

No todos los aficionados deben pensar de la misma manera. Queda claro, por lógica humana, y así lo ha reflejado la de la Unión Deportiva Las Palmas en este tramo final de temporada. Especialmente evidenciado en la jornada de ayer, en la que se rozaron las palabras mayores entre algunos sectores. 

La masa crítica de la UD Las Palmas se hace notar. La gestión de Miguel Ángel Ramírez y su junta directiva a terminado por hartar a buena parte de la parroquia, encabezada por el Grupo Ultra Naciente, que ha cambiado en este sprint final de curso los aplausos por los silbidos y que pide abiertamente el «Ramírez vete ya«.

Ayer, en los prolegómenos del encuentro ante el Almería, varios centenares de aficionados se reunieron en los accesos de la Grada Sur para mostrar este descontento y demandar dimisiones. Una convocatoria que no contó con el respaldo de la Federación de Peñas (todo lo contrario), lo que ya provocó un cruce de comunicados antes de la celebración del partido. Sin el apoyo de los peñistas y con una afluencia de récord en lo negativo, la protesta seguramente no contó con la cantidad de manifestantes que deseaban los instigadores de la misma.

Ya dentro del campo, sin el ruido habitual de Ultra Naciente y con el eco de las butacas vacías, se oyó más alto que nunca a la peña Germán Dévora. Un sector que cuenta con detractores entre la propia afición y que se hizo notar ayer con enfrentamientos que no llegaron a lo físico por la mediación de los seguidores. Según testigos, uno de los portavoces de dicha peña contestó a un aficionado con el megáfono «cómeme los h***os«, lo que terminó por desatar el enfado. A partir de ahí, los silbidos y abucheos fueron una constante hacia la peña Germán Dévora.

Con parte de la afición resignada, otros levantando la voz y otros partidarios de un proyecto continuista, tal vez la conclusión más amarga que se pueda sacar de la temporada no está en lo deportivo, sino en lo social. Se presenta un verano muy largo y con una dificultad máxima para convencer incluso a los más fieles con la campaña de abonados.