Un club y dos discursos: el de la permanencia y el del ascenso

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Foto: Web oficial

Un mismo club y dos formas diferentes de vender la temporada a los aficionados. Conscientes de que las palabras de excesiva confianza del curso pasado fueron en contra del presidente, este año desde la directiva rebaja las pretensiones en público para que el discurso no se vuelva en su contra. Por el contrario, el vestuario no se corta a la hora de promover el objetivo del ascenso.

Cada vez que toma la palabra, Miguel Ángel Ramírez aprovecha para dejarlo claro: «nuestro objetivo este año es conseguir la permanencia», indica con rotundidad. Aunque suele matizar que no van a dejar de luchar por cotas mayores una vez se consiga asegurar la categoría con jornadas suficientes. Un discurso desde la premura que otorga la experiencia de las palabras de la pasada temporada.

Sin embargo, el vestuario aprovecha cada oportunidad para reivindicar un deseo más ambicioso. En los últimos diez días han pasado por sala de prensa dos pesos pesados de la plantilla como Rubén Castro y Mauricio Lemos. Ambos, sin necesidad de ser preguntados por ello, han comunicado ante los micrófonos que la meta principal del año es el ascenso. No se esconde una plantilla que sabe que el año pasado no estuvo a la altura de las circunstancias y que quiere redimirse este curso.

En unas declaraciones recientes a Territorio UD, Cedrés sentenció con la frase de que el equipo «va a dar la sorpresa» este año. Los más jóvenes, aunque con menor presión que aquellos que han saboreado lo que es estar en Primera División, se apuntan al tono ambicioso.

Lo cierto es que la UD Las Palmas es por números, con el quinto presupuesto más alto de la categoría, uno de los claros candidatos a regresar a La Liga Santander. Así lo reconocen también los rivales, que señalan a la entidad amarilla como uno de los favoritos para estar en lo más alto de la tabla.