La revolución de la juventud

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Pedri y Josep, dos jóvenes con galones, protagonizan el necesario triunfo de la UD Las Palmas, primero del curso, ante el Real Sporting de Gijón.

Pedri llegó a las ocho de la mañana el miércoles a Gran Canaria después de varios días en Doha y se fue directo a Barranco Seco. El equipo entrenaba y el cuerpo técnico le obligó a descansar. El chico, de 16 años, dijo que quería entrenar. Su objetivo: jugar ante el Sporting.

Esa ilusión conmovedora de los inicios –en casi cualquier aspecto de la vida– es la que mueve a una Unión Deportiva, es la que le ha mantenido con argumentos hasta el día de hoy. La pubertad requiere paciencia, confianza. La misma que ante el Racing de Santander se pedía por no mantener el balón en el córner y evitar el empate racinguista. Son aprendizajes.

La UD sigue plana y con mucho por mejorar. Mejora, eso sí, cuando el balón pasa por las botas de un chaval de 16 años que en la segunda parte hizo varias acciones de gran nivel, y un gol para estrenarse como profesional. Un gol que recordará toda la vida. De la Bella ganó el esférico, la cedió a la frontal del área y desde ahí, Pedri vio un espacio y soltó un latigazo imparable para Mariño.

Las Palmas se mantuvo los últimos minutos con Cedrés, Juan Fernández, Pedri, Fabio… y Josep. El guardameta valenciano salvó los tres puntos con un paradón a mano cambiada espectacular, solidificando la idea que la portería está bien cubierta, y que la juventud mantiene a esta Unión Deportiva Las Palmas.

Tres puntos en la primera victoria que llegan como agua de mayo. Mel lo necesita para tener tranquilidad, y los jóvenes para ganar confianza. Más allá de eso, todavía el margen de mejora es amplísimo y las carencias múltiples. Pies en el suelo. Paso a paso. Y pensando que la revolución, con estos jóvenes, tiene sentido.

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