Salir a ganar, por Javier Fernández de Angulo

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Javier Fernández de Angulo

Parece que esa va a ser la consigna de la temporada que viene. Después de uno años de objetivos poco ambiciosos, resultados mediocres, siestas en mitad de la tabla y celebrar el empate como una fiesta, un nuevo impulso rodea el proyecto de la UD Las Palmas 2021-22. Ya no dirá el entrenador que sale contento de Alcorcón por el 0-0. Pero el reto no es fácil, requiere de un fútbol de solidaridad, también de entusiasmo, de desbordes, de pases filtrados y  jugadas ensayadas. Sobreponerse en la adversidad, fútbol de fe, esperanza y calidad. Que nuestros corners provoquen miedo y no risa. Con un vestuario unido y una ambición sin límite.

Hay brújulas que nos indicarán el camino. La temporada nos irá dando datos para saber si vamos en la ruta adecuada, por ejemplo, la receta es ganar 20 partidos, esta vez solo fueron 14, si hubiéramos ganado a Mirandés, Oviedo, Zaragoza y Girona en casa, vencido al Sabadell que nos derrotó dos veces, estaríamos hablando de otra temporada. Es un pasito adelante, y muchos atrás para mejorar una de las zagas más goleada de la liga, necesitamos un eje de la defensa sin goteras, centro de campo robusto.

Extremos que no bajen el nivel, Benito tardó en aparecer este año. Que la juventud aporte ganas y al lado tienen sabios. También necesitamos un líder en el campo, si llega Viera, está hecho. La portería está  bien cubierta, y echamos de menos buen juego por alto.

Hay síntomas que delatarán nuestra enfermedad, muchas tarjetas, muchos penalties innecesarios, poca concentración, regalar goles como hermanas de la Caridad, falta de gol, este año no hay queja, y defensa con cifras de descenso.

Eibar, Valladolid, Leganés… no lo pondrán fácil, pero hay cantera y talento. Y ahora la ambición, no rubia si no amarilla, es compartida por todos los estamentos del club. Queremos un fútbol con alma y con intensidad. Habrá que mezclar espectáculo y rigor. Trabajo y fantasía. El público volverá a latir. Mel tiene que escribir el capítulo más hermoso de los últimos años. Él tiene la palabra.

Javier Fernández de Angulo