El jugador de La Feria llegó al primer equipo de la Unión Deportiva Las Palmas como una promesa en ciernes para irse siendo leyenda y cambiando por completo la historia moderna de la entidad.
Sin la crisis económica de 2010 o el buen hacer de canteranos como Jonathan Viera, Vitolo o Vicente Gómez, la Unión Deportiva Las Palmas de estos últimos dieciséis años no sería la misma. Tras años de fichajes nacionales, ese verano la entidad amarilla apostó sin mucha confianza, pero lo hizo, en subir canteranos y estos dieron un rendimiento espectacular que cambió la historia reciente de Las Palmas.
Uno de esos jugadores que subieron aquel año era Romario II, un ‘gamberro’ que venía de hacer la mili en todos los equipos de la cadena de filiales, incluido en regionales con Las Palmas C, y que tenía magia en su juego. Antes de subir al primer equipo, protagonizó una renovación que estuvo acompañada de polémica ya que la entidad amarilla lo tuvo apartado de Las Palmas Atlético desde finales de noviembre hasta mediados de febrero.
Cuando subió ese verano, desde el primer momento el vestuario se dio cuenta de que era un jugador diferente. Más allá de episodios de pretemporada como lo ocurrido en Lanzarote tras un Trofeo San Ginés, los veteranos como Guayre Betancor, Javi Guerrero o Josico sabían que estaban delante de un talento innato y había que ‘protegerle’.

El 28 de agosto de 2010 llegó su debut oficial en un partido en el Estadio de Gran Canaria contra el Nástic de Tarragona y desde ese momento comenzó a escribir su historia en el primer equipo. De aquel pibe queda la magia, pero ahora se ha convertido en una leyenda viva de la Unión Deportiva Las Palmas.
Tardes y noches de espectáculo ha dado a la afición amarilla, que incluso pudo ver como un joven jugador de La Feria era capaz de ser llamado con España aún jugando en la Unión Deportiva Las Palmas, donde se ha quedado cerca de los 300 partidos oficiales durante cinco etapas distintas donde conquistó dos ascensos.














