Escrito el: 16 Abril 2010 15:35 | Autor: Miguel Hernández | Archivado en: General | Etiquetas: marcos márquez, Paco Jémez, Sergio Kresic | Sin comentarios »

Uno más. Con Kresic ya son ocho. Márquez, sin embargo, lo ve como algo normal "en el fútbol" / Foto: DIARIO AS
Durante estos cuatro años en la Segunda División si hemos aprendido algo en la mediocridad reinante es el apoyo incondicional en puntos de no retorno. Siempre los hubo: hemos coqueteado con el descenso en todas estas temporadas, convirtiéndonos en expertos en estas lides tan infructuosas como desgarradoras. En el año de la ambición, de la ilusión por bandera, del caviar y champagne francés, nos vuelva a tocar arrimar el hombro. De nuevo.
Porque no hay otra alternativa. Llega Paco Jémez al banquillo en sustitución de Sergio Kresic. Los jugadores, nuevamente, decidieron no continuar con el técnico. Son ocho ya los que se han cargado. Lo curioso, lejos de procesiones y lamentos, es la frivolidad de discurso con la que argumentan sus pérdidas: «es más fácil echar a uno que a veinticinco», «el fútbol es así», etc. Imparten cátedra en echar balones fuera. En tirar la piedra y esconder la mano.
Hay futbolistas que empiezan a ser conscientes de lo que pasa dentro del viciado vestuario amarillo. El Consejo de Administración también ha sido lacónico: en el comunicado de destitución de Kresic señaló que el ex cuerpo técnico no era el único culpable. Es evidente que algunos futbolistas quieren estar cómodos a expensas de su mediocridad. Sin embargo, renuevan contratos, viven como Reyes y juegan a tener despachos en Pío XII.
Llegamos a otro punto de no retorno: el equipo necesita el apoyo del público, el calor del Estadio de Gran Canaria. Son muchas las temporadas agridulces y desgraciadas. Es normal el estado de indiferencia en el que vive la parroquia amarilla. Pero hay que hacer un último esfuerzo: llevar la venda, taparnos los ojos y animar a los que van de amarillos. A pesar de que muchos no se merezcan vestir nuestra adorada camiseta. ¡Ni de lejos!
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Escrito el: 02 Febrero 2010 01:59 | Autor: Miguel Hernández | Archivado en: General | Etiquetas: Armiche, Óscar Arias, Pedro Vega, Sergio Kresic | 1 comentario »
Escribo esta entrada sumado en un escepticismo amplísimo. Las dudas me asaltan ante una muestra –otra más- de algún virtuoso consumado que cree ver en la plantilla de la Unión Deportiva Las Palmas futbolistas con sobradas capacidades para lograr el objetivo marcado en esta temporada, que no es otro que volver a la categoría que merece cobijarnos. En la que merecemos cobijarnos.

Armiche y Pedro Vega se marchan cedidos. El caso del futbolista de San Mateo parecía cantado: Sergio Kresic no cuenta con el extremo grancanario y su relación, siendo generosos, no alcanza unas cuotas mínimas que hiciesen especular que el caso de Pedrito se revirtiese. Por lo cual, cesión y adiós muy buenas.
Pero el caso de Armiche, por más que trato de socavar alguna conclusión positiva, no logro entenderlo. Es un expediente más en la incongruencia y excelsa variabilidad en la que se ha consumado un proyecto deportivo precipitado, inconexo y excesivamente mediatizado. No sólo no hemos sido capaces de contentar a la lógica deportiva –tras las dos victorias de visitante, ¿quién se esperaba que el colista nos machara en el Gran Canaria?-, sino que cuando la pelota está en el tejado de Pío XII, cuando la lógica se debe emplear en los despachos, manejamos la situación desde una esfera, cuanto menos, surrealista.
Sergio Kresic decidió que Armiche no era digno para estar con los grandes a principios de la temporada. Demasiado inexperto, pensaría. Se le negó la ficha con el primer equipo –como se le había prometido- y en muchas ocasiones tampoco se le permitió entrenar. Sobraba, literalmente.
Pero de repente, al técnico hispano-croata, en un momento de lucidez –la misma que acostumbra a proyectar en los cambios de los últimos partidos- decidió darle una oportunidad al grancanario. Cuatro partidos consecutivos como titular, y con la misma rapidez que reapareció volvió al ostracismo. Su cesión al Benidorm, bajo el beneplácito de Kresic, es una incongruencia supina. Otra más.
Y es una disparate porque con un equipo cuya enfermería siempre tiene los mismos pacientes, se antoja atrevido, incluso pintoresco, que se le de tan fácil salida a futbolistas válidos y en plena forma. Guayre, Josico, Javi Guerrero, jugadores con sueldos estrella, presuntos protagonistas en este hábil proyecto construido por Óscar Arias, quienes, a riesgo de parecer un ‘hijoputa’ –Aguirre dixit- son la viva reencarnación de Mr. Potato, tienen menos opciones de rendir que los recientemente etiquetados como cedidos, bajo el consentimiento, caprichoso y personal, del Señor Kresic.

Pero si querían caldo, prepárense porque hay dos tazas. Miguel García, titularísimo en el eje medular hasta la fecha –sé que esta afirmación despeja bastantes dudas de nuestra actual situación-, será baja durante más de dos meses. Al inédito Pollo se le ha reiterado desde el club que tienen confianza en su papel –el viernes se lo comunicaron, pero no fue incluido en los expedicionarios hacia San Sebastián, a pesar de las numerosas bajas en su posición-, pero ni con esas va a contar para el técnico hispano-croata.
Quedan pues, en el puesto de mediocentro, dos nombres: Josico y Siro Darino. El manchego, renqueante desde los albores de la temporada por un problema en el gemelo, no augura buenas sensaciones que vaticinen una participación constante en el equipo. El italo-argentino, por su parte, posee una actitud de guerrero, disposición que el aficionado agradece, pero no dispone de capacidad para organizar el juego de un equipo con aspiraciones en la Liga Adelante. La conclusión, por lo cual, no podría ser más firme: la Unión Deportiva cojea, de manera alarmante, en la zona medular.
La baja de Pedro Vega, con ficha entre los veinticinco, abría la opción de reforzar al equipo en el mercado de invierno, posibilidad rechazada desde la propia Dirección Deportiva, quien no ve debilidades ni puestos a mejorar en el plantel. A lo hecho, pecho, decía el refrán. Lo cierto es que, en el papel de cualquier entrenador rival, los puntos débiles amarillos son tan evidentes que parpadean de forma cegadora. Hacerse con la medular y atacar por sus frágiles bandas es una hoja de ruta segura hacia el éxito contra los grancanarios. Unas posiciones capitales que los dirigentes de Pío XII parecen no querer solucionar.
La realidad, una vez traspasado el primer tramo de la competición, nos turba: estamos en la posición decimotercera a diez puntos de la zona noble y a cuatro del descenso. Pretendemos recortar distancia con los puestos altos de la tabla dando bajas por capricho, y teniendo la posibilidad de reforzar al equipo no la aprovechamos. ¿Alguien puede explicar, con coherencia y argumentos, si estas acciones disponen de una postura a defender? ¿Creen que estos son pasos para superarse en la tabla clasificatoria? ¿Han tirado los virtuosos ya la toalla?
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Escrito el: 01 Diciembre 2009 16:16 | Autor: Miguel Hernández | Archivado en: General | Etiquetas: Sergio Kresic | Sin comentarios »
Confianza. Una palabra tan recurrida y fácil de utilizar en la verborrea diaria y tan difícil de articular cuando las dudas ponen en riesgo nuestras esperanzas. La Unión Deportiva Las Palmas de Sergio Kresic, del ascenso y la guerra, del rigor y los resultados, ha terminado por desasistir el credo de una afición que tras numerosos años de sufrida fidelidad comienza a hartarse del irreverente sentimiento unidireccional a los colores amarillos. Damos mucho y no recibimos nada. Y tras la indolente imagen dada en un Ruiz de Lopera más asequible que nunca, este pensamiento parece haberse expuesto a la máxima.

Sergio Kresic, en un entrenamiento / Mykel
Sin embargo, y entendiendo que el nerviosismo por el incumplimiento provisional de las expectativas nos pueden dirigir a recovecos radicales, voy a romper una lanza a favor de Sergio Kresic y su proyecto por una sencilla razón: no sabemos confiar.
El técnico hispano-croata nos demostró en su anterior etapa en el club que es un hombre cargado de razones. De principios que, bajo raja tabla, tienden a dar un resultado positivo. Kresic no tiene la culpa de las continuas lesiones e impedimentos que no le han permitido contar con sus mejores futbolistas o de la dudosa planificación de la plantilla en ciertas posiciones -¿alguien me puede explicar por qué no tenemos hombres competentes en la banda izquierda y en el mediocentro? ¿Qué competitividad tiene Miguel García en su puesto?-.
Después de muchas temporadas tenemos en nuestro banquillo a una persona sabia y de principios. Con experiencia y merecido prestigio en el fútbol español. Concedámosle, a él y a su equipo de trabajo, un beneficio de la duda mínimo. Sé que no somos amigos de la confianza en proyectos relativamente desmoronados –éste no lo está, a pesar que muchos manifiesten lo contrario-, pero nunca hemos dado una continuidad integral a un técnico para que su labor dé sus frutos.
Mi crédito en Kresic sigue intacto a pesar de la actual situación. Si alguien puede sacarnos de este embrollo y volver a ilusionarnos es Sergio. Pedir su dimisión o dar atisbos de ello me parece tan arriesgado como fuera de lugar. Confiemos en el proyecto.
Ánimo, y a por el Villarreal B, no queda otra.
¡Arriba d´ ellos!
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