La fina línea entre el éxito y el fracaso

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La UD Las Palmas que fue despedida el pasado sábado con silbidos y pañolada es la misma que asombró en Salamanca, que puso contra las cuerdas al Rayo en Vallecas o que tumbó al mismísimo Celta de Roberto Trashorras. Nadie la ha cambiado. Juegan los mismos, se emplea el mismo sistema de juego y es dirigida desde el banquillo por la misma persona, Javier Vidales.

¿Qué ha ocurrido entonces para que en apenas dos semanas se haya desvanecido la ilusión por soñar con metas mayores?. Una respuesta sencilla nos diría que hemos sido incapaces de ganar en las cinco últimas jornadas y que dos de ellas, precisamente las últimas, se han saldado con sendas derrotas.

Este análisis inmediato no engaña a nadie. El fútbol se mide por resultados y de poco vale el buen trabajo que se desarrolle durante la semana si el domingo el equipo no consigue
resultados satisfactorios.

En cambio un análisis más detallado podría darnos otras conclusiones y una lectura bien distinta de todo lo que está pasando. La UD Las Palmas de Javier Vidales se ha mostrado en todo momento como un equipo ambicioso que no especula con los resultados y que tampoco varía su sistema de juego en función del marcador. Se muestra como un conjunto agresivo que ejerce una presión constante en la primera línea de salida de los rivales para intentar robar balones y generar mayores ocasiones de gol.

Las victorias

Esta forma de jugar dio sus frutos en las tres primeras jornadas de liga logrando sendas victorias ante el Celta, Alicante y Albacete. Nueve puntos que dispararon a los amarillos en la clasificación y que generaron una ilusión en el entorno amarillo que ya muchos no esperaban.

Los empates

Los amarillos lanzados con tres triunfos consecutivos se presentaron ante el colíder Salamanca y pusieron a los charros contra las cuerdas. Muchos llegaron a afirmar ese encuentro como el mejor partido de los amarillos esta temporada. El empate final a dos tantos no reflejó la superioridad de los Vidales que se vieron claramente perjudicados con dos decisiones arbitrales que bien pudieron marcar el rumbo del partido. Una expulsión rigurosa de Dani López y la omisión de la correspondiente tarjeta roja a Miku por una salvaje agresión a Samuel que lo sacó conmocionado del partido.

La visita del Córdoba se presentaba a priori como un partido sencillo para dispararse en la clasificación y poner tierra de por medio con los puestos bajos. El gozo en un pozo. Una discutida expulsión de Miguel García dejó a los amarillos en inferioridad numérica y no pudieron derrotar a un equipo andaluz conformista con el cero a cero final que se llevaron como premio.

Este primer varapalo no ensombreció la imagen del equipo en Vallecas donde realizó un partido disputado de poder a poder contra el Rayo Vallecano y en el que cualquiera de los dos pudo haberse llevado la victoria. La UD volvió a ofrecer una excelente imagen y no pasó del empate en gran medida gracias a dos decisiones arbitrales que nuevamente pudieron marcar el rumbo del partido. Una dura patada de Michel a Márquez que no fue sancionada con roja y un gol anulado a los amarillos que no vio el colegiado.

Las derrotas

Dos partidos consecutivos en casa marcaban, según muchos, la medida de la UD Las Palmas esta temporada. Levante y Real Sociedad se presentaban como los grandes retos para valorar las verdaderas posibilidades de los amarillos.

El partido del Levante fue la clave del desánimo. Un encuentro que estaba encarrilado con un tanto a favor y que pudo haberse sentenciado si se hubieran señalizado algunos de los claros penaltis que se cometieron sobre los amarillos, especialmente cuando el marcador aún era favorable para los de Vidales.

Pero tanto contra el Levante como contra la Real Sociedad se regalaron dos penaltis innecesarios que le dieron vida a dos equipos experimentados y que se desenvuelven a la perfección con resultados a favor.

La ansiedad llevó a los amarillos a cometer más errores de los previstos. Víctima de sus propios fallos y de determinadas decisiones arbitrales consecutivas, la UD cayó en las redes de la desesperación y las prisas para resolver el desaguisado. La precipitación amarilla se convirtió en la mejor aliada de una Real Sociedad conformista que arrancó sin hacer nada tres importantes puntos del Gran Canaria.

Motivos para la esperanza

La mala racha de resultados preocupa pero no debe presentarse como una sombra oscura en el futuro de la UD. El juego practicado en partidos anteriores invita a la esperanza para lograr resultados que nos lleven a un final de liga tranquilo y sin agobios clasificatorios.

Alguien definió una vez el fútbol como un estado de ánimo. Una frase que se podría trasladar a los que actores que intervienen en los partidos como también a los mismos aficionados. De proseguir la ambición por ir a por las victorias tarde o temprano tienen que llegar los resultados. El equipo ha dado sobradas muestras de ser capaz de hacer frente a los más poderosos de la categoría y hasta ahora nadie ha sido capaz de ganarle por más de un gol de diferencia.

Por Javier Rodríguez

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