El Granca siente devoción y jugará la próxima Euroleague (89-92)

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Foto: ACB

El himno de la Euroleague reza «I feel devotion» y devoción es lo que sintió el Herbalife Gran Canaria en la Fonteta de San Luis para destrozar una maldición que perduraba desde el 2005 y disputar así su primera edición de la máxima competición continental. Los hombres de Luis Casimiro remontaron con una fe impresionante en un último cuarto de locos y en la prórroga hicieron historia. 

Con los dos equipos atenazados, fue el Gran Canaria el que quiso dar primero. Los amarillos fueron superiores a su rival durante la mayor parte del cuarto, pero tuvieron que remar primero. Valencia cuajó un gran inicio ya que el ritmo de partido les beneficiaba; los hombres de Luis Casimiro no terminaba de romper la defensa taronja y eso les impedía calentarse. Sin embargo, con la entrada en pista de Mekel y Paulí, los claretianos tomaron el mando de la situación, comenzaron a correr y los puntos llegaron.

A partir de ahí, la pujanza de Balvin llevó a los insulares a acumular una muy buena ventaja que empezaba a generar dudas en el Valencia Basket. El Granca estaba corriendo muy bien, había cerrado su aro con el pívot checo imponiéndose y los nervios aparecieron por la Fonteta, una cuestión que no afectó a San Emeterio ni a Will Thomas. Entre el cántabro y el norteamericano recortaron distancias y evitaron meter a los suyos en un problema bastante importante en plena primera parte.

Apagón ofensivo

Tras el paso por los vestuarios, el encuentro se mantuvo igualado aunque las sensaciones ya no eran iguales para los amarillos. Los ataques no fluían demasiado bien, Valencia mejoró su defensa en transición y el acierto exterior de los valencianos hizo acto de presencia. El Herbalife Gran Canaria dio un claro paso atrás y la tendencia que había estado llevando el partido en su primera mitad, cambió. Eso obligó a Casimiro a intentar dar con la tecla con, pero su rival parecía haber puesto el piloto automático.

Los claretianos arrancaron el último cuarto por detrás y Valencia Basket cimentó su mayor ventaja del partido en muy pocos minutos. El Granca estaba teniendo muchos problemas para anotar y cuando peor lo estaban pasando, Eriksson no apareció por la pista. Eran los momentos calientes del choque y la distancia en el marcador era salvable, aunque esa circunstancia no fue suficiente para volver al sueco en la pista. De ese modo, los isleños no tenían ritmo para volver a acercar posturas con los valencianos.

La épica se alía con el Granca

Defensivamente, Valencia dio un paso al frente y, sin ser capaces de ampliar más su ventaja porque el Granca también empujaba atrás, tampoco veía reducida su ventaja. En esos instantes en los que había una plaza de Euroleague en juego, los amarillos encontraron bajo el aro buenas posiciones para anotar y darle vida al choque; los de Txus Vidorreta no fueron capaces de marcharse en el marcador hasta el punto que un alley oop entre Gal Mekel y Ondrej Balvin abrió un nuevo capítulo en esta batalla.

Un tiempo muerto de Valencia Basket evidenciaba que había una serie de problemas, un aspecto que se vio agravado con un triplazo de Eriksson. El Gran Canaria había echado de menos al nórdico y con su sola presencia en pista generaba miedo. Además, con todo por decidir, los valencianos vieron obligados a jugar sin un Erik Green que cayó lesionado tras una falta de Eulis Báez y sin un Joan Sastre quien tuvo que abandonar el partido en el primer cuarto, pero ante la necesidad apareció Sam Van Rossom.

El base belga clavó un triple muy decisivo cuando quedaba menos de un minuto y la Fonteta se venía abajo. Si bien anotó Gal Mekel una canasta que dejaba todo en el aire, un tiro de Dubljevic cuando se agotaba la posesión dejaba prácticamente sin aire al Granca. Tras el tiempo muerto de Casimiro, Eriksson se volvió a inventar un triplazo a una pierna que, a falta de 5 segundos y con tiros libres para San Emeterio, los grancanarios estaban a 2 puntos y con opciones reales de llevarse el partido.

Un pedazo de historia en Valencia

Uno de los lanzamientos del alero cántabro se marchó fuera y el oxígeno era del Granca. Después de anotar el segundo, Mekel se fue a por la canasta y se encontró con una falta de Van Rossom. El israelí anotó el primero y tiró a fallar el segundo, pero el rebote se envenenó y Abalde mandó fuera la bola fuera. Con toda la presión, Gal Mekel volvió a recibir, se fue para dentro y recibió una falta de Will Thomas que le daba la posibilidad de mandar el partido a la prórroga. El ‘9’ no erró y encendió el tiempo extra.

Ya con la prórroga empezada, al Gran Canaria le costó anotar hasta que Xavi Rabaseda sumó 5 puntos seguidos para poner por delante a los amarillos. Aun así, respondió San Emeterio con una canasta más adicional que devolvió la ventaja al Valencia. Después de unos ataques donde el nerviosismo se hizo carne, otro triple de Eriksson ponía a los claretianos, una vez más, por delante en el marcador. En la siguiente posesión, Valencia erró, Mekel recibió una falta y falló uno de los tiros que fue respondido por los taronjas.

El siguiente en aparecer por la línea fue Albert Oliver y el catalán no falló, dejando al Herbalife Gran Canaria con 3 puntos arriba y a poco más de 9 segundos de disputar su primera edición de la Euroleague. Con un tiempo muerto por delante, Valencia Basket lo intentó hasta en dos ocasiones con dos triples que no quisieron entrar para brindarle la oportunidad a los claretianos de conseguir su bautismo en la mejor competición continental del baloncesto europeo después de una temporada irregular.

Quién lo iba a decir; el baloncesto y el deporte son momentos, y el del Granca ha llegado en pleno mes de mayo. La Euroleague espera a los amarillos.