En la plaza de mi pueblo no se juega así, por Carlos Torrent

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El descenso del club fue vendido, con un escaso alarde de originalidad, como el retorno al infierno. Pero nadie querría haber imaginado que esto no solo supondría un año – como mínimo – en la Segunda División, sino retroceder a una filosofía de fútbol que sangra a la vista de los aficionados amarillos. 

Hizo daño la desnaturalización de jugadores nativos – solo 9 futbolistas con formación en la UD en plantilla, de los que 4 tienen un protagonismo más que residual. Pero se vendió como una medida necesaria para conquistar el objetivo. La afición pasó por el aro con eso… Pero esto tal vez cree una herida más profunda: se ha abandonado definitivamente la esencia que identifica el buen aficionado al fútbol con el estilo de la Unión Deportiva.

No enamora a la vista ni tampoco lo hacen sus resultados: cinco triunfos en doce jornadas no es un balance que acredite que este es el juego que nos devolverá a la Primera División. Aquella que tanto nos costó alcanzar y en la que, gracias a una propuesta que supuso una comunión entre el abonado y el club, provocó que todo el mundo sintiera orgullo al ver a un jugador con camiseta amarilla asociarse con otro del mismo color. Y, así, una vez tras otra para dominar los partidos desde la confianza en un paradigma.

La metamorfosis ha sido radical. Ahora, vemos un equipo que juega a ser resultadista y al que ya se le han escapado cuatro partidos tras conseguir la ventaja. Un equipo para el que tener un delantero de más de 1.85 de altura es sinónimo de olvidarse del centro del campo para lanzar mandarinas al buscavidas de turno.

Anoche, tras un postrero empate que supuso un durísimo castigo para la UD pero que fue justa recompensa a la escasez de ideas para los que tenían como única arma el contraataque, Jiménez lanzó un mensaje claro: no se puede jugar como en la Play Station o como Oliver y Benji. Reconoció que reclamaba a sus jugadores ese ‘otro fútbol’ de perder tiempo cada vez que pudieran. Fútbol de ‘plaza de pueblo’, según el técnico. Quizás no sepa que en las plazas de los pueblos de Gran Canaria, se juega otro fútbol muy diferente.

Artículo de opinión escrito por: Carlos Torrent (@ctorrent)