Empate a miedos y mediocridades, por Rafa León

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D ice el refranero español que previa de mucho, día de nada. Y eso fue lo que se vio en La Rosaleda entre los dos equipos con mayor inversión en lo que a la confección de sus plantillas se refiere. Cierto es que los malagueños están haciendo su trabajo y siguen en la parte alta, optando desde el inicio de la competición al ascenso, aunque pueda no gustar sus formas, pero ahí están, dando la cara e intentándolo semana tras semana, mientras que los grancanarios se han ido desinflando de tal manera que no llegan ser ni la sombra de lo que fueron en el inicio de curso. Fue un partido que no se esperaba de dos teóricos candidatos al ascenso, con poco fútbol y rozándose la mediocridad en la creación en algunas fases. Empate a miedos y racanería, aunque si uno hizo más por intentar ganar, ese fue el Málaga.

En la primera parte le anularon dos goles a los locales por un fuera de juego muy justo y otro por entender el árbitro que el balón salió fuera del campo tras sacarse el córner. Los de Muñiz estaban advirtiendo y parecía que el gol podía llegar en cualquier momento, más por ganas y empuje que por fútbol. Los insulares, poco, muy poco. Salieron a no perder y con superioridad numérica no supieron aprovecharla. La absurda entrada de Deivid demostró el error de Herrera al poner un central donde no debía. El técnico del ascenso tiene números de despido, pero no pasará porque los de arriba tienen mucho que ver en las ‘decisiones’ que se están ‘tomando’.

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