Que cierren la puerta al salir

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La limpieza este año en la UD Las Palmas debe ser extraordinaria. Futbolistas que pisan el campo sin honrar una camiseta histórica como la amarilla que no deben pasar ni un minuto más en este club si se va a cocinar un proyecto serio. Hoy se volvió a ver, especialmente en los primeros 45 minutos, la versión más apática de muchos de los que se consideran de Primera.

No se tira de populismo al apuntar que un chaval de Segunda B o Tercera aportaría mucho más que algunos de los ‘galácticos’ que se trajeron este año. Y no importa que sean grancanarios o de fuera. No se trata de chovinismo. Cualquiera con un punto de hambre y amor propio sumaría infinidad de cosas más que algunos que llevan ya 40 jornadas sin pena ni gloria por la categoría.

La primera parte de hoy fue sangrante. ¿Qué valor añadido le dan al equipo De la Bella, Timor o Fidel Chaves? Por no hablar de un Rubén Castro que se pierde entre gestos innecesarios y aparece en contadísimas ocasiones. Todos han tenido sus momentos este año. Nadie lo duda. Como aquel Cala que enamoró a principio de curso pero que ya no es ese líder de la zaga que presumíamos. Pero nadie les recordará como estrellas.

No debe temblarle la muñeca a Maiorino – si Ramírez se lo permite – para cortar contratos con tijeras. Cuando una incorporación como Maikel Mesa se deja la piel en cada estadio y tiene menos minutos que otros que se lo han tomado como un paseo, uno comprende la posición en la tabla de esta UD Las Palmas. La revolución es más necesaria que nunca. Gracias, adiós y suerte.

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