Martí y el Tenerife frenaron un presunto amaño de Aranda

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Aranda celebra el primer tanto / Samuel Sánchez (udlaspalmas.net)

La situación de Carlos Aranda se agrava por momentos. A medida que van saliendo a la luz escuchas telefónicas de la presunta trama de amaños de partidos que supuestamente organizaba el malagueño junto a Raúl Bravo, se conocen más detalles de partidos y situaciones embarazosas para el mundo del fútbol. El último de ellos involucra un intento de amaño en un encuentro del Tenerife.

Tenerife tiene hoy más aprecio, si cabe, a la figura de Pep Lluis Martí. El actual entrenador del Deportivo de La Coruña fue técnico del CD Tenerife entre 2015 y 2018. En la 2016/17, temporada en la que el conjunto blanquiazul rozó el ascenso a Primera tras la disputa del playoff, Aranda intentó presuntamente extorsionar uno de los últimos partidos de la temporada regular entre el Tenerife y el Nástic de Tarragona.

El empate le valía a ambos para sellar sus objetivos: el club catalán estaría salvado y el canario en puestos de promoción de ascenso. Escenario favorable para los presuntos cabecillas de la operación Oikos, que se habrían encontrado con la negativa de Martí. Algo que no gustó a Aranda que, en las escuchas telefónicas a las que ha tenido acceso el diario ABC, insulta gravemente al balear.

«Los del Tenerife no es que sean tontos, son retrasados. El Nástic quería la X y el entrenador del Tenerife decía que no. Con el punto estaban matemáticamente, está matemáticamente en el play off, no ahora que van perdiendo 0-1 y se la juegan todo al último partido. El Alcorcón va ganando, va ganando el Nástic. No, olvídate. Un desastre, un desastre, yo te lo he dicho. Es que pasan todas estas cosas porque tienen que pasar. El desgraciado ese, el mierda del entrenador, me cago en tus muertos, hijo de puta«, transcribe el diario.

Finalmente, el Tenerife perdió ese partido aunque, posteriormente, se clasificó para el playoff de ascenso y rozó la gloria de la Primera División. Solo el Getafe pudo privarles del éxito. Pero, hoy, en Tenerife están lógicamente más orgullosos que nunca de la nobleza y deportividad de su exentrenador.