Mateo García ya está en la isla e ilustra el atasco en las salidas

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«Donde caben 32, caben 33». Fueron las resignadas palabras de Pepe Mel el pasado sábado tras el partido de Tuineje al ser cuestionado por la presencia de Mateo García en los entrenamientos. Un futbolista que llegó tras pagar la UD un traspaso por un prometedor extremo que pocas oportunidades ha tenido y que vuelve a estar en la rampa de salida para llenar las necesitadas arcas del club.

Mateo García ya está en la isla y esta misma tarde se vestirá de corto para ser uno más en la dinámica de entrenamientos del primer equipo, pese a que su salida es la opción que se baraja con más fuerza. El atasco en las ventas lo ejemplifica que, a día 22 de julio, los únicos futbolistas en ver la puerta han sido Fidel, Cala y los que han concluido su vinculación contractual. Ni una venta.

Pese a que Miguel Ángel Ramírez asegurase hace unos meses que tenía vendido a Mateo por un importe de tres millones de euros, el tiempo le ha quitado la razón al presidente y el argentino sigue siendo parte de Las Palmas. Se ha incorporado tarde a la disciplina amarilla, al igual que Christian Rivera, porque solo cuentan para el club para hacer caja. Pero la demora es demasiada y ambos ya se ejercitan a las órdenes de Mel.

Tras pasar reconocimiento médico, esta tarde se unirá a sus 32 compañeros para entrenar en las nuevas instalaciones de la Ciudad Deportiva. La UD espera que sus 11 goles en 32 partidos en Grecia la temporada pasada sean un atractivo a la hora de subir la puja, algo necesario para que el club pueda aumentar su techo salarial de cara a la temporada 2019/2020 y puedan cristalizarse los refuerzos en los que se trabaja.