No hay más madera que la que arde

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CONTRACRÓNICA | La UD, lejos de su mejor nivel con Jonathan Viera; deambula en el derbi canario con un juego plano y fuera de toda sorpresa.

La Unión Deportiva Las Palmas este curso no tiene más argumentos para optar a grandes gestas. Las continuas lesiones –parece que hacen descuento por contratar a jugadores propensos a estar en la enfermería– y la escasa inteligencia para leer el juego –van varios choques así– prevén un final de curso plano.

Plano como el partido ante el Tenerife. Las Palmas jugó con uno más 75 minutos ante un cuadro tinerfeño que, a pesar de venir con una dinámica al alza, está en la zona baja de la tabla. La UD de Mel estuvo lenta, no supo sacar a los de Baraja del bloque bajo –muy lentos en las transiciones, y sin probar disparos lejanos para dejar espacios a las espaldas de la zaga– e incluso pudieron perder.

La realidad es que no tiene Pepe Mel más madera de la que arde. El 30% de la plantilla está en la enfermería –mal endémico desde hace mucho cursos–, y otro alto porcentaje son futbolistas saliendo de lesión, y por ende, sin ritmo. Este círculo vicioso se agrava con los jugadores que vienen a reforzar este déficit: Fede Varela llega y se lesiona; Aridai llega, y adivinen… se lesiona. 100% de acierto.

Lejos de eso el perfil de los jugadores no invita al optimismo. Falta un liderazgo claro en el campo. Un liderazgo que antes tenía Jonathan Viera. Y que ahora sólo existe un vacío abrumador. Quedan menos puntos para los 50. Es la única lectura positiva del derbi, y de lo que queda.