El Granca fuerza el tercer partido arrollando (97-70)

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Los de Luis Casimiro dominaron de inicio a fin con una impresionante intensidad y un gran acierto exterior.

Apenas 48 horas después de la primera batalla de Playoff, amarillos y taronjas se medían en tierras isleñas. Vida o muerte para los claretianos y primera bala para los valencianos de acceder a semifinales. Con muy poco tiempo de separación entre partidos, se antojaba una nueva pelea entre equipos que se conocían muy bien.

Había habido poco tiempo de preparar, mejorar o cambiar, y el guion en la primera escena fue idéntico a lo sucedido en la Fuente de San Luis: el salto lo gana Luke Fischer y la primera posesión amarilla acaba en canasta individual de Eulis Báez superando a Will Thomas. El propio ala-pívot estadounidense golpeaba acto seguido desde más allá de 6,75. El porcentaje de acierto en el perímetro se antojaba clave, como lo fue en el primer choque, y los de Txus Vidorreta empezaban amenazantes. Con otro triple de Sastre llegaron a obtener cuatro de ventaja (6-10, minuto 3) en unos primeros compases frenéticos, pero el conjunto isleño esta vez sí respondió al reto.

Rabaseda lideró el arranque con nueve de los trece puntos amarillos en el inicio, incluyendo un triple que replicaba al de Sastre. En un primer cuarto de fases y rachas, los de Casimiro dominaron en el marcador durante muchos minutos, llegando a tener cuatro de ventaja con un triple de Eriksson (20-16, minuto 8). Vidorreta pidió tiempo muerto y su equipo se reactivó en defensa. A base de tiros libres, y de un triple de Martínez, apretaron el marcador antes de cerrar el primer acto (22-21).

Arrancó Hilnason en el segundo cuarto anotando tras un buen movimiento interior. El joven pívot islandés contó con la confianza de Vidorreta para intentar pelear en la pintura con las torres amarillas. No le faltó empeño, pero Ondrej Balvin, por momentos le ganó la batalla. Los claretianos seguían enchufados en defensa, leyendo bien los movimientos taronja, y poco a poco los puntos iban cayendo. Un increíble mate de Aguilar en transición a pase de Paulí, y un triple de Eriksson (29-23, minuto 13) edificaban un parcial de 8-0 con el que el Granca parecía despegar.

La ventaja llegó a ser de nueve puntos (34-25, minuto 16) con un tiro libre de Rabaseda. Pero el encuentro tomó un cariz lento y trabado por el desempeño del trío arbitral. Las numerosas faltas en acciones sin balón en juego como las luchas por la posición en la pintura, y los bloqueos, hicieron que ambos técnicos se desesperaran. El conjunto taronja llegó a situarse a cinco puntos pero el dominio del Herbalife Gran Canaria llevó a los isleños a recuperar la renta. La presión sobre el balón y la superioridad en el rebote hicieron que los amarillos alcanzaran una renta de dobles dígitos con un triple de Rabaseda. El de Ripoll y Paulí formaron un dúo letal para un Valencia Basket que no pudo seguir el ritmo de los dos exteriores isleños. El propio Oriol, anotando sobre la bocina tras capturar el rebote ofensivo, hacía explotar de júbilo al Arena antes de que concluyera la primera mitad (46-33).

Exhibición absoluta

Al descanso Xavi Rabaseda sumaba 15 puntos. En un equipo tan coral como el de Luis Casimiro, ha sido extraño este año ver a un líder anotador tan marcado. Si acaso Eriksson en sus días de brillantez exterior. Pero el catalán estaba teniendo una noche de posesión. Había dejado atrás su cuerpo físico para entrar en el flujo anotador de los grandes jugadores. Los de Vidorreta salieron enchufados desde 6,75 pero el alero mantuvo a raya la reacción valenciana con siete puntos consecutivos: una penetración, un tiro de media distancia y un triple con una mano delante. Simplemente intratable. Peleaba Valencia Basket, pero no parecía remar lo suficiente como para inquietar a los isleños (58-45, minuto 25) que seguían bajo control pasado el ecuador del temible tercer cuarto.

La fiesta era completa. Quedaba un mundo pero la sensación de dominio del Herbalife Gran Canaria era aplastante. Los lanzamientos exteriores no dejaban de besar la red y el Valencia Basket no tenía ningún tipo de argumento para soñar con la remontada. El control de la situación de los amarillos era absoluto con un Gal Mekel dirigiendo con acierto y un Oriol Paulí hiperactivo. Quedaban diez minutos, había quince puntos de diferencia, pero estaba hecho (72-57).

Los de Luis Casimiro, lejos de relajarse ante el resultado favorable o bajar el ritmo, siguieron funcionando  a velocidad completa. El técnico manchego supo imprimir energía a sus chicos para que el Granca siguiera levantando del asiento a su parroquia, totalmente entregada. Las ventajas llegaban a la veintena y todos los hombres isleños aportaban. De una manera u otra. Todos enchufados y sumando sensaciones.

No tuvo mucha historia el último período. Un triple de Pablo Aguilar a dos minutos y medio del final llegó a situar la ventaja en 26 puntos. Cerca de la treintena, Valencia Basket intentó sacar algo de orgullo para evitar una sangría mayor. Ni tan siquiera lo consiguió, pues un triple de Eriksson y dos puntos de Radicevic desde el tiro libre pusieron la máxima diferencia en el luminoso antes del final.

Un 97-70 que habla a las claras de la capacidad claretiana. Para competir, para ganar y para soñar. Cuarenta minutos separan a los amarillos de las segundas semifinales de Liga Endesa de su historia. El equipo de Luis Casimiro intentará lograrlo el viernes, a partir de las 21 horas, en la maldita Fonteta.

Texto: cbgrancanaria.net