A la séptima fue la vencida

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Foto: La Liga

A la séptima fue la vencida. Herrera por fin consiguió su primera victoria tras su vuelta al banquillo de la UD Las Pamas, y lo hizo ante un equipo de la zona alta, que llegaba en una racha espectacular al encuentro.

La segunda etapa de Paco Herrera no había comenzado de la mejor forma posible, es más, todo lo contrario. El técnico catalán no había conseguido ganar en ninguno de los 6 primeros partidos en los que había dirigido al plantel amarillo, y la situación empezaba a ser muy preocupante, pues a pesar de verse mejorías puntuales, los resultados no llegaban y los puestos de arriba se iban distanciando cada vez más y los de abajo se encontraban cada vez más cerca.

En esas seis jornadas, Herrera probó diferentes sistemas y jugadores, sin terminar de dar con la tecla que le diera a la UD una victoria que permitiera terminar con la mala racha de resultados que arrastraba el equipo desde antes de su llegada.

En su vuelta al banquillo de Las Palmas los grancanarios caían estrepitosamente ante el Cádiz, saliendo goleados del Carranza. Ya en Gran Canaria, en su segundo partido, los amarillos solo fueron capaces de disparar un tiro entre los tres palos, finalizando el encuentro sin goles. En la visita a Lugo volvieron a quedar claros los problemas defensivos que sufría el equipo. Llegaba el derbi, y Las Palmas sorprendía a todos mostrando una de las mejores versiones que se había visto esta temporada. Sin embargo, la suerte no acompañó a la UD, y la mala fortuna de cara a puerta, sumado al penalti inexistente que señalaba el colegiado, hacían que dos puntos volvieran a volar. Se había visto una clara mejoría, por lo que se llegaba con moral al compromiso ante el Córdoba. Pero una vez más, todo quedó en un espejismo: los amarillos volvieron a exponer su cara más atrevida, pero también la más frágil en la zona defensiva.

Tras encajar 12 goles en tres desplazamientos y no ser capaz de ganar a equipos que ocupaban la parte baja de la tabla, Herrera volvió a dar un giro para llegar a la misma conclusión que Manolo Jiménez, ser un equipo solvente y aprovechar la calidad de los jugadores de arriba. Así se llegó al primer partido del año, en el que el técnico amarillo, subió por primera vez a Eric Curbelo y en el que dio galones a Peñalba. Las Palmas rascaba un punto ante el Rayo Majadahonda consiguiendo la solvencia que se buscaba, pero sin conseguir marcar,  volviendo a ceder puntos ante un rival de la zona baja.

Fotos: LaLiga

Finalmente, llegó la victoria que tanto se esperaba, en la que a parte de las acciones individuales de Fidel, Mir y Lemos que llevaron consigo la consecución de los tantos de UD, los de Herrera mostraron ser un equipo más fiable desde la defensa, y golearon, no con un fútbol espectacular ni muy bonito, sino siendo prácticos. El técnico catalán ha depositado su confianza en Peñalba, que a pesar de estar varios meses en el dique seco y no estar en las mejores condiciones físicas, es el jugador encargado de intentar dotar de ese equilibrio del que hablaba Jiménez y también el propio Herrera. La presencia del mediocentro argentino ha liberado a Galarreta y Timor, que desde que el argentino es titular, han subido el nivel.

Ahora queda la duda de saber si lo visto el sábado en el Estadio de Gran Canaria es el comienzo de una recuperación o solo se trata de un espejismo más. Por ahora, los amarillos han comenzado bien el año, sin perder en sus primeros dos partidos.