Niños contra hombres

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CONTRACRÓNICA | La UD Las Palmas deberá acelerar de manera milagrosa su madurez si no quiere verse hundida pronto en la tabla. Hoy, ante el Almería, ni siquiera disparó entre los tres palos. La diferencia con el Almería en todos los aspectos, notable.

Ganó el Almería sin prácticamente despeinarse en el Estadio de Gran Canaria, ante una UD Las Palmas a la que por minutos parecía que jugar al pin-pon –nadie bajaba el balón– le iba mejor que ir al cuerpo a cuerpo, a la disputa, donde siempre fue por detrás.

A esta UD Las Palmas hay que pedirle paciencia, pero también cierto nivel competitivo. Mel, en un ejercicio imposible de reconocer, dejó a Rubén Castro en el banquillo. Quizá la única arma que había funcionado. ¿Pensando en el Sporting? Con seguridad. La diferencia, a priori, entre Las Palmas y Almería era notable. Y en el campo se vio que incluso fue superior.

En ese juego de hombres contra niños, la UD se achicó, jugó a nada, y no queda ya ni la justificación del «equipo genera, ya llegarán los goles». La UD no genera. Echó de menos a un chaval de 16 años llamado Pedri. Poco más que añadir. René, portero del Almería, no tuvo que intervenir en ningún disparo entre los tres palos. Apliquen ustedes mismos el calificativo.

La UD, quinto presupuesto en salarios de la Segunda División –no se olviden–, navegó perdida. Tal vez porque no tiene capitán dentro del campo. Lo peor que puede pasar, en vistas del nivel mostrado, es que el Mallorca decida no llamar a filas a Iñigo Ruiz de Galarreta en enero. Cobra un dinero que ahora mismo no está justificando.

El milagro de Barranco Seco que predicó Ramírez no se vio tampoco con la entrada de los ‘descartados’. Pekhart –muy laborioso, eso sí–, Javi Castellano y Dani Castellano, con papeles muy discretos, provocaron más una involución que una revolución.

Llegan dos partidos seguidos para finalizar la semana. El jueves ante el Real Sporting de Gijón y el domingo ante el Girona. Siendo la sexta jornada llamar final al choque ante los asturianos sería exagerado. Tal vez. Las consecuencias de no triunfar el jueves, pueden ser aumentar la preocupación de un equipo que, con todas las bajas posibles, con todos los problemas del verano, es un equipo ahora mismo que vive en la pubertad. Toca acelerar el proceso.

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