El Granca paga un mal arranque y se despide de la Copa (88-72)

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ACB Photo.

De todos los atenuantes que rodeaban a la reedición de los cuartos de final del pasado curso entre Valencia Basket y Herbalife Gran Canaria, se impusieron en el inicio del choque los de la frecuencia. Es decir, los que apuntaban al dominio del equipo taronja sobre el amarillo en los últimos años de competición en Liga Endesa. El partido de 2016 en A Coruña quedaba lejano.

Y a cada minuto que pasaba, más se alejaba. Dubljevic anotó los primeros siete puntos de un partido al que Herbalife Gran Canaria llegó tarde y lo hizo solo gracias a McCalebb. El conjunto taronja dominaba a placer el ritmo de juego y no tardó en llegar la diferencia a los dobles dígitos. Rafa Martínez clavaba tres tiros libres (15-5, minuto 5) y al ecuador de los diez minutos iniciales los isleños ya se tambaleaban.

No solo en cuestión numérica, sino también en las sensaciones. Cada ataque del grupo de Luis Casimiro parecía una obligación, una tortura. Poca fluidez y dificultades para lograr sumar puntos. Valencia Basket, por su parte, perdonaba tiros liberados pero encontraba en su juego interior la clave para abrir distancias cada vez más. Kuric y Salin, con dos tiros lejanos, permitían seguir en partido a los claretianos (23-17).

Richard Hendrix abrió el segundo acto con una suspensión que fue un oasis en el desierto. Van Rossom acertó su primer lanzamiento de tres de la tarde y puso la primera piedra de un parcial de 12-3 que obligó a Luis Casimiro (35-22, minuto 15) a pedir tiempo muerto. A falta de Dubljevic era Pierre Oriola, en su primera Copa del Rey, quien seguía haciendo daño bajo el tablero amarillo.

No dio con la tecla el entrenador claretiano y le fue imposible frenar una sangría que crecía y crecía. Desde la defensa taronja y el desacierto amarillo. Lograba correr Valencia Basket con cierta comodidad y la diferencia llegó a rondar los veinte puntos antes de que Royce O’Neale, con dos tiros libres casi sobre el tiempo de juego, maquillara algo el resultado (49-34).

No hubo remontada

La única esperanza de Herbalife Gran Canaria era recurrir al espíritu del pasado año y que, en cierto modo, ha acompañado al equipo en la presente temporada con las remontadas protagonizadas en Liga Endesa -para acceder a la Copa- y Eurocup -para los cuartos de final del torneo-. Pero lo cierto es que no parecía el día adecuado. Nada acompañaba a un equipo amarillo superado por su pobre porcentaje en el tiro y sus problemas ofensivos. Tan grande eran que en cuatro minutos de tercer acto, los amarillos solo habían anotado dos puntos (57-36, minuto 24) frente a 8 de un Valencia Basket que, sin estar brillante, se encontraba cómodo sobre el parqué.

Tuvo un pequeño bache el equipo de Pedro Martínez que no terminó de aprovechar el de Casimiro. Recortó distancias con un tímido parcial de 0-6 logrado en más de tres minutos de juego. Rabaseda, haciendo un esfuerzo sobrehumano para participar, anotó un tiro libre y forzó una pérdida valencianista para que Aguilar se colgara y completara un parcial de 0-9 (57-45, minuto 28) que daba algo de esperanza a la parroquia amarilla. Lo cortó Sato tras una pérdida en un ataque que podría haber supuesto disminuir la renta por debajo de los diez, algo que casi logra Albert Oliver con un 2+1. Un triple de Sastre dio oxígeno al cuadro taronja (62-50).

Tanteos en el arranque del último envite hasta que Pablo Aguilar clavaba un triple con mano delante desde la esquina. Le siguió Albert Oliver con una bonita canasta y el Herbalife Gran Canaria estaba a ocho (64-56, minuto 33). La sombra de la remontada comenzaba a sobrevolar el Fernando Buesa Arena y los primeros versos de un libro de épica parecían empezar a escribirse… Hasta que Guillem Vives decidió lo contrario. El base firmó dos minutos casi inmaculados anotando siete puntos consecutivos (71-58, minuto 35) que neutralizaba la reacción amarilla.

Los grancanarios, eso sí, siguieron intentándolo. La diferencia volvió a los diez con un buen triple de Kuric, pero Valencia Basket movía el balón y Sikma ponía la réplica. No estaba dispuesto el equipo de Pedro Martínez a repetir la historia de hace un año en Coruña, y castigaba cualquier error amarillo. Fallos que, claro está, fueron más frecuentes en la recta final del encuentro, cuando los isleños se vieron obligados a intentar, a la desesperada, imprimir más intensidad al juego.

A pesar de la lucha de la segunda mitad, los amarillos llegaron a los últimos minutos de juego sin opciones de pelear el triunfo. Al final, 88-72 y billete de vuelta para Herbalife Gran Canaria, que retoma el torneo liguero en una semana visitando al Real Madrid.

Texto: cbgrancanaria.net