El lado más personal de Gaby Peñalba

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Foto: Gabriel Jiménez

Con 34 años Gaby Peñalba es de esos jugadores que sigue apasionado por el fútbol, aunque lo mira con la perspectiva que da la edad. El argentino se entrevistó este jueves en la radio oficial de la UD para mostrar su parte más íntima. Habló de su jubilación, de su lesión de rodilla, del trato que tiene con la prensa… Y dejó un mensaje incontestable: «Ascender con Las Palmas sería lo ideal, si cuentan conmigo el año que viene, seguiré».

Su lesión del año pasado: «En el 2012 tuve un virus muy complicado, pero la lesión de rodilla del año pasado fue lo segundo peor que me ha hecho pasar en el fútbol. Me levantaba de la cama, daba dos pasos, y me dolía. Los médicos me decían que tenía una tendinitis, pero yo sabía que algo no estaba funcionando bien. Por suerte se pudo solucionar, aunque lo veía lejos, porque era un mazazo diario, mis médicos me mandaban hacer cosas, las hacía y no había mejora».

El descenso con Las Palmas: «Cuando me contrataron tenía la ilusión de jugar en Primera División, fue siempre mi anhelo. En México estaba totalmente cómodo y venir aquí y pasar ese golpe tan fuerte… Este año ha sido complicado, pero hay que luchar. Tenía la espina clavada y se dio la peor situación: nunca había jugado en Segunda División, pero hay que luchar por jugar en Primera».

La crisis de los quince: «Desde chico quise ser futbolista. Desde los cinco años ya tocaba la pelota. Pero a los quince años quise dejarlo, me perdía las fiestas, los cumpleaños, pero se pasó, de repente todo fue hacia arriba. Empecé a jugar en Primera, después me fui a Italia y el resto… está en Wikipedia».

Cómo afronta el fútbol con 34 años: «Ya estoy al final de mi carrera y tendría que estar más tranquilo, pero me noto peor que cuando era más chico porque soy más exigente, y eso puede jugar en contra».

Sin temor a colgar las botas: «Alguno puede tenerle miedo al retiro, yo no, al menos por el momento. Tengo 34 años y jugaré hasta que mi físico y mi cabeza me lo permitan».

Después de jubilarse: «No lo tengo claro. Prefiero terminar esta etapa y no salir de la órbita de lo que estoy haciendo. Prefiero cuidarme y hacer lo que cotidianamente hago como profesional, después veré qué haré».

Ahora que echa la vista atrás: «Hay matices de mi carrera que cambiaría, pero ha sido enriquecedora totalmente. Podría haber hecho más o menos cosas, pero no me reprocho nada, lo más importante es ser profesional y entender que antes de ser futbolista soy persona. Que los jugadores o entrenadores me llamen para saber cómo estoy es increíble».

Su vida en la isla: «En Gran Canaria estoy muy bien. Yo me adapto a cualquier situación, el problema es la familia. Para mi mujer no sería lo mismo vivir en España que en China, por ejemplo, por suerte ella está muy bien aquí, igual que mis hijos. Venimos de un país como Argentina, donde la seguridad es muy complicada y aquí los niños pueden jugar en la calle tranquilamente».

Su relación con la prensa: «No me interesa ser amigo de los periodistas. En su momento daba entrevistas, pero tuve un inconveniente con un periodista que transformó unas declaraciones y, aunque se que no todos son iguales, a partir de ahí tomé la línea de hablar lo menos posible».

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