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Camino hacia el reencuentro

Escrito el: 18 Diciembre 2011 16:06 | Autor: Néstor Cebrián | Archivado en: General | Sin comentarios »

Para cerrar 2011 visitaba el Gran Canaria el Deportivo de La Coruña, el otrora equipo champions, el club del insigne Lendoiro. Había ganas de ganar desde que el sorteo alumbró el calendario en verano. A esto se sumaba el sabor de aquellos partidos con las cámaras de Canal Plus con el Turu, Orlando, Walter Pico, Agostinho, Eloy. Mañanas bonitas, llenas de la ilusión por recuperar la posición perdida en el fútbol. Mañanas de calor, de pancartas, de disfraces, de chistes. Mañanas que habrían la ventana de aparecer en medios a nivel nacional. Muchos encuentros de diferente semántica. El ilusionante debut en casa ante el Albacete, el partido frente a un Alavés que venía de derrotar al Madrid, aquellos malditos del Málaga o del Extremadura, paradójicos como el del Logroñes, benditos -aunque en horario vespertino- como el del Elche, y obviamente, los nerviosos derbis -sin paulanidas mediante. Por estas cosas los partidos del Plus tienen algo especial, aunque por desgracia, a día de hoy, más mito que realidad.

La primera parte comenzó con los gallegos llevando el peso del partido. Las Palmas disponía de un centro del campo plenamente canterano, Castellano, David González, Viera, Vitolo y Vicente. Y ese centro del campo poco a poco empezó a adueñarse de la pelota,  con un Jonathan –nuevamente- erigiéndose Comandante de la parte de adelante. Sin embargo ese control durante la gran mayoría  de los 45 primeros minutos apenas se tradujo en peligro real sobre la meta de Aranzubía. Aunque Ruymán la tuvo. La providencia de Viera hizo que el número 21 infiltrara una pelota peligrosa dentro del área, Portillo le cedió la vez a Ruymán quien se quedó solo frente al cancerbero casi en el área pequeña, sin embargo su disparo no encontró portería. Una lástima.  Aún con esas, dejaba un buen regusto el juego del equipo cuando el árbitro señaló el descanso porque los amarillos buscaron que pasaran cosas desde la iniciativa en el juego, no desde la contemplación, y ante un claro aspirante al ascenso.

No obstante, a pesar de ese dominio en la primera parte, ganó el equipo coruñés como un millonario que se encuentra 10 euros en el suelo de una tienda de 150 peseta. Una ocasión, la de Lassad magníficamente atajada por Mariano Barbosa, el bagaje ofensivo del Deportivo en 90 minutos. Bastó un tropezón del grancanario Valerón en el área para que el árbitro dictaminara penalti. Y bastó ese penalti para que durante muchos minutos de la segunda mitad los amarillos desconectaran hasta los minutos finales del encuentro. Persigue el estigma del que se siente represaliado injustamente. Otro partido, otra decisión árbitral polémica que cae del lado contrario. Y con el ánimo alicaído el partido se precipitaba a un 0 1, sin mayor historia. El toque con sentido había desaparecido, apenas se vislumbraban movimientos en el ataque, ni muchos apoyos para sacar la pelota. Pero cuando quedaban cerca de 15 minutos, los coruñeses comenzaron a apelmazarse cerca de la frontal de su área.  Roque encontró a Quiroga en algún centro, y algo parecía que podría ocurrir. No obstante, en esta ocasión ni la épica, ni la fe se dieron cita en el Gran Canaria, llevándose los deportivistas la victoria.

Si el entrenador amarillo y los jugadores consiguieran hacer de tripas corazón, y al contrario de lo que ocurre ahora, esas decisiones –erróneas, muchas de ellas- sirvieran de acicate, los amarillos, de seguir el ejemplo de esta primera parte, tendría mucho camino ganado.