Futbolistas que juegan a tener despachos en Pío XII

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Juan Manuel Rodríguez ha sido cesado. Bien, mal. No entro. La Unión Deportiva Las Palmas lleva ocho semanas en decadencia, de capa caída ante la incompetencia del entrenador. Sin embargo, otro halo de luz espontáneo ha terminado por iluminarme, dejándome aún más sesgado y anonadado ante la actual crisis en la casa amarilla. Una crisis y unos hilos que se mueven desde hace años, y que el Presidente debería cortar de inmediato.

Miércoles 3 de diciembre de 2008, entrenamiento en Barranco Seco a las 10:00 de la mañana. Los futbolistas de la Unión Deportiva Las Palmas, tras tres –tristes tigres- días de recapacitación por la patética imagen dada en Huesca, quieren dar un golpe de timón. ‹‹Nosotros no queremos entrenar, que venga quien tenga que venir, pero nosotros no entrenamos con Juan Manuel››. ¿Nos hemos perdido algo?

La jugada de pizarra –por lo visto la mejor que han sabido captar en los últimos meses- es bastante clara, y, por desgracia, cada vez se realiza con mayor perfección en el seno de la Unión Deportiva Las Palmas. El “clan de los tres” –quienes mediatizan el sentir general de la plantilla, no es muy difícil imaginárselos- hacen llegar su parecer al resto de los compañeros y se plantan. La jugada, semánticamente archiconocida como “la cama”, es todo un éxito. Llega el Gabinete de Crisis, ‹‹¿qué sucede aquí?››. Demasiado tarde para resolverlo, las consecuencias ya estaban medidas y planificadas. Ciao, Juan Manuel.

¿Cuál es el papel de ejecución que existe en la Unión Deportiva Las Palmas? Si los jugadores son capaces de cesar al entrenador, me puedo hacer otras preguntas bastante punzantes y preocupantes. ¿Desde cuando quieren echar al entrenador? ¿Sus deseos de cese también siguen latentes mientras se enfundan la casaca amarilla? ¿Por qué los futbolistas realizan competencias que debería realizar la Dirección Deportiva?

Esta actitud, inaceptable, no sólo se ha realizado con Juan Manuel Rodríguez. Josip Visnjic también lo sufrió en sus propias carnes -19 de marzo de 2006-, para entonces se corrió un tupido velo y las incógnitas sobre su dimisión desaparecieron de inmediato. ¿Dónde están las formas de esta Unión Deportiva Las Palmas caballerosa y honrada? ¿no existen otras tácticas para cesar a un entrenador que no sea infectando el vestuario? ‹‹Se acabó, Juan Manuel, no confiamos más en ti. Los resultados no son los esperados. Estás cesado››. ¿No es más fácil que sucias trapisondas? Es el problema de la confianza que en los últimos años sobreviene en Pío XII: cuanto menos tiene el entrenador, más la tienen los jugadores. O, al menos, eso se expresa de las medidas que se han tomado en esta lamentable mañana del miércoles.

La actual plantilla de la Unión Deportiva Las Palmas debe dedicarse a lo suyo. Ganar partidos y sudar la camiseta hasta la extenuación, por respeto a la historia y a una afición que confía ciegamente en ellos. Vestirse de corto, no de traje soñando con tener algún despacho en Pío XII en el futuro, ni dejarse llevar por las trapisondas pautadas desde otras élites. La jerarquía y competencias en una empresa son imprescindibles para un buen funcionamiento. No es aceptable que un bedel realice las del presidente, ni mucho menos que los jugadores realicen las del director deportivo. Pero cuando las amistades personales se entremezclan con competencias y jerarquías… ¡hay amigo! ¡ahí está el problema!

P.D. Gracias Juan Manuel por tu trabajo en el club. Toda la afición te agradece tu esfuerzo y tu nunca cuestionado sentimiento hacia el club de tus amores. Si la caballerosidad no sale de otras entes, no dude de nosotros, ya que no prescindiremos nunca de ella. Lástima que la Unión Deportiva, en estos capítulos, todavía no haya sabido considerarla.